Tiempo de compensación

¿Y los jugadores?

 “Porque va a ocurrir, porque es la ley de la vida”, dijo Juan Carlos Osorio en referencia a que en algún momento habrá otro entrenador al mando de la selección mexicana. Y sí, así ha sido la cínica historia cíclica del Tricolor. El entrenador colombiano es hoy en día el centro de la crítica, porque el Tri no convence, porque sus formas no gustan, ni siquiera su discurso. Pero ese ha sido el cantar de los últimos años, con entrenadores que llegan, parece que funcionan, pero los resultados terminan echándolos. ¿Y los jugadores? Un manojo sigue los procesos y observa cómo van y vienen entrenadores. No se trata de defender a Osorio, que tiene gran parte de culpa en los malos momentos del Tricolor, como eso de poner en este último partido contra Honduras a Diego Reyes de contención y que terminara de lateral. Eso fue atroz. Pero la otra parte también debe asumir sus errores. Han sido años con rostros similares en varios procesos, y la selección mexicana, siempre con una buena etiqueta en el futbol, termina con los mismos resultados, y añorando más de lo que ha podido conseguir. El grupo tiene elementos que juegan en Europa, que tienen recorrido con la verde, que ostentan experiencia en Mundiales, pero nada de eso ha destrozado los nudos que le impiden una mejora. Porque por más que asombren con buenos juegos ante rivales de jerarquía, los resultados en la mayor han sido los mismos. Está claro que los jugadores no se sabotean, porque su nombre está en juego, pero algo falta en el trabajo que se ha hecho. ¿Será que es el tope de la generación dorada? Ojalá que no. Ojalá que se encuentre el problema, si es Osorio, si son algunos jugadores, directivos, lo que sea que haya que corregir.

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