Tiempo de compensación

Un hermético y extraño "Chicharito"

Pocos eran los que cuando lo trataban no sentían cierta empatía con él. Sonreía, era amable, siempre dispuesto a dar un autógrafo o a sacarse fotos con los aficionados.

Ese era el modo en el que Javier Hernández Balcázar se desenvolvía.

En cuanto a su imagen pública, se paraba con varios grupos de periodistas que esperaban, y aunque solo contestaba dos o tres preguntas, era suficiente. Eso sí, poco se salía del discurso: “El partido será difícil”, “ya no hay rivales pequeños”, “todo es gracias al trabajo en equipo”. Cada vez que se le preguntaba sobre su gran desempeño con el Manchester United la respuesta era la misma, él eludía las palmas y repartía la distinción con sus compañeros.

Eran sus mejores días, 20 goles en su primera temporada con el equipo inglés no dejaban lugar a muchas críticas. Claro, hay quien dijo que sus goles eran producto de la casualidad, pero él no se acongojaba.

Fue hasta marzo del año pasado, justo cuando la selección se preparaba en Los Ángeles para un partido amistoso contra Ecuador, que el Chicharito, en una zona mixta, cambió el discurso.

“Lo que ha faltado son oportunidades nada más”, decía cuando se le preguntaba por qué tenía pocos minutos. Y en dicha ocasión, explicó que en el Manchester United siempre respondió porque tenía el respaldo de técnico, compañeros y directivos.

Eran frases poco comunes en él. Al fin dejaba atrás el articulado y repetitivo discurso, y señalaba lo que no le hacía bien.

Ahora volvieron los momentos de embeleso con el público en su paso por el Bayer Leverkusen. Está en plan grande en el campo, pero fuera de él retrata por momentos a un futbolista que poco reconocemos.

Ahora que disputa la Florida Cup con el cuadro alemán, distintos medios se han acercado a pedirle algunas palabras, pero él no accede. Dicen que quizá hable con los periodistas que tiene mayor relación, pero no hay nada seguro. Esta negativa del Chicharito es extraña, aunque entendible desde otro punto. Siempre dio declaraciones, le fuera bien o mal, con cierto reparo en algunos temas, pero amable. Hubo un momento en el que las críticas destrozaban cada movimiento que daba, sobre todo en un momento no tan positivo de su trayectoria. Incluso, le pasó recientemente, cuando comenzó a meter goles con las Aspirinas, pues hay a quien no los convence, algo válido también.
En fin, seguramente es un lapso en el camino de Chicharito, uno de esos instantes de desahogo ante tantos que lo crucifican. O quizá tomó el estilo de tantos de sus compañeros, quienes prefieren vivir alejados de las cámaras y micrófonos.  

 

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