Tiempo de compensación

“El futbol fue, es y será siempre subjetivo”: Osorio

Aquel primer entrenamiento abierto de Juan Carlos Osorio en el CAR, dejó de manifiesto en el semblante de los jugadores que el colombiano no solo tenía un verbo distinto, sino también una forma de trabajar alejada a lo que ellos conocían.

No faltó el futbolista que observó con detenimiento los dos bolígrafos que traía detrás de los tobillos, bien incrustados entre los tenis y los calcetines, eran famosos, pero era distinto tenerlos de cerca.

Luego, pronunció conceptos poco recurrentes en el ámbito futbolístico, y sus entrenamientos eran distintos a lo que conocían, muy apegados a la repetición en el acierto y el error.

Se veía difícil que los futbolistas pudieran tener empatía total con aquello que no era común en el timón de la selección mexicana, porque además, venían de un proceso en el que se hizo una conexión fuerte dentro y fuera de la cancha con Miguel Herrera.

Hace un mes, en una plática con el portero Jesús Corona, explicaba que, efectivamente, había detalles en sus ideas que él no había vivido con algún otro estratega. “Algo muy diferente también es el parado táctico, el defender y atacar en el balón detenido lo hace de una manera muy distinta a los que sabíamos todos. Son diferentes tácticas, es un entrenador que arriesga bastante para defender y para atacar”.

Pero, ¿qué pasa con los externos? ¿Están satisfechos también? Ayer, Osorio dejó en claro que el buen paso de México no es para “callar bocas”, luego de la desconfianza que había hacia su trabajo.

Antes del partido contra Canadá, sin tantas cámaras y micrófonos de por medio, se tocó este punto con él. ¿Cree que en el medio se tenga un punto de vista distinto de su trabajo a cuando usted llegó?, le pregunté. De inmediato y sin titubeos, respondió: “Creo que el futbol fue, es y será siempre subjetivo. Todos los seres humanos tienen derecho a expresar su opinión, y si eso de alguna manera ha cambiado, pues extraordinario, y si no, seguiremos dándolo todo por lograr ese cambio, y que se nos vea como un equipo de trabajo comprometido y que da buenos resultados”.

Y sí, la historia marca que cuando hay un balón de por medio, el embeleso se da en las buenas, y muy pocos permanecen en las malas. Por eso el constante cambio de entrenadores en los últimos años. 

 

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