Tiempo de compensación

El ‘Piojo’, la figura que agrada a la mayoría

Los últimos retratos que dejó Miguel Herrera en selección mexicana no fueron los más amables. Se le veía encolerizado con la crítica, la misma que empezó su escarnio desde que el Piojo dio un mensaje político a través de un partido en plena campaña electoral, justo cuando participaba en la Copa América de Chile 2015. Desde ese momento, no fue aquel dicharachero, sonriente y gentil entrenador que rompía con los moldes. Asombraba la actitud esquiva del entonces técnico nacional, a quien se le notaba la molestia con ciertos cuestionamientos en las conferencias. Luego, tras ganar la Copa Oro, sucedió lo que se sabe y le dieron las gracias en el Tricolor.

Miguel trabajó mucho en el manejo de la ira y en la presión que, a ojos de muchos, lo había rebasado. Debía depurar varios detalles tóxicos, al grado de que cuando llegó a Tijuana, se le veía un tanto esquivo. No atendía el teléfono tan fácil. No aparecía en todas las portadas. Eso sí, ya no se le veía enojado, pero sí serio. Fue un proceso el que Herrera pasó para moldear detalles que no fueron tan sanos. Sin embargo, poco a poco se soltó como en antaño. Se le nota tranquilo, con cierta barrera a contestar el teléfono a todos como antes, pero con apertura. En Xolos encontró lo que buscaba con respecto al manejo de su entorno, ojalá que cuando regrese al América la tensión que vive el equipo no lo envuelva. Además, dejó claro que es un entrenador ya hecho, de calidad. En el pasado se quedó el estratega atrabancado, que lanzaba sin piedad al ataque a sus equipos, y que eran vulnerables atrás. El Piojo, al igual que como lo hizo en el terreno de juego, encontró en su día a día la fórmula para volver a ser la figura que agrada a la mayoría.

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