Tiempo de compensación

Todo bien, por ahora

Cuentan que no hay ceños fruncidos ni malas caras en el vestidor de Cruz Azul. Tomás Boy le estaría dando un giro a la manera en cómo ha manejado sus grupos, pues tiene claro que enfrente, hay jugadores consolidados.

En esta ocasión, el Jefe trata de integrarse al conjunto, no impone determinaciones, las explica, en pocas palabras, quiere ser más amigo que autoridad. Y es que, todo el tiempo les dice a los futbolistas que, al igual que ellos, él se juega mucho. Esta es su gran oportunidad.

Pero éste solo es el comienzo, habrá que ver cómo se desarrollan las cosas con el paso del tiempo, y sobre todo, con los resultados.

Al principio, parecía lejana la posibilidad, por el perfil polémico del Jefe, pero sucedió y su llegada al timón azul tiene una buena explicación.  Guillermo Álvarez Cuevas intervino para tratar de enmendar las decisiones poco redituables que se tomaron antes de que comenzara el Apertura 2015. Robin, su hijo, fue uno de los que se embelesó con el discurso futbolístico de Sergio Bueno, si cambiaba de línea de cuatro a la de cinco y porqué, variantes, sustitución de jugadores, en fin, las maravillas que se pueden decir de un planteamiento, pero que pocos pueden llevar a cabo. Bueno era un tipo serio, y su proyecto iba encaminado a darle un giro a los últimos años de sufrimiento, sequía y constante crítica hacia el equipo. Por su puesto, se creía que si en otros equipos había tenido un desempeño aceptable, y si en La Máquina contaba con jugadores bien elegidos, los logros se darían. Aunado a ello, llegaron diez elementos nuevos para este torneo, un acto de valientes, tomando en cuenta que si a veces es difícil que se acople un solo jugador a una plantilla que lleva más tiempo junta, pues diez, era todo un reto.

Al final, a Bueno se le fue el equipo de las manos, tanto en lo futbolístico como en liderazgo. A varios jugadores, dicen, no le gustaban sus formas, porque tampoco era el timonel “gris y suave” que todos creían, características que incluso hacían que algunos seguidores cementeros lo vieran con desprecio. Más allá de eso, lo que había que juzgar eran sus números, y esos tampoco impactaron. Así que, al licenciado Álvarez, quien siempre ha sido cuidadoso en que sus contrataciones se desenvuelvan acorde a los valores institucionales, optó por una figura reconocida, de muchas pasiones y de agallas visibles, esas características que la opinión pública siempre solicitó. Ahí está Tomás, a quien también le ayudó el que en el ámbito futbolístico no había tela de dónde cortar, mejor dicho, técnicos disponibles. El nuevo entrenador no tiene títulos que presumir y a Cruz Azul le urge uno. Ese es el reto y la necesidad mutua.  

 

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