Tiempo de compensación

Con el Tri no hubo un “caghajo”

Parece que el Tuca debía tener ciertos tintes para ponerse la playera verde. Cuando la portaba, nos dejaba ver a un tipo sonriente, dicharachero por algunos minutos, pero no hubo aquello de “chinghada madhe, caghajo” (como se ha escrito en tono de broma), ni gritos ni gestos de molestia. Lo vimos bromeando con los jugadores, celebrando al estilo de sus pupilos como si fuera uno más (eso sucedió con Héctor Herrera).

Pocas veces le subió al tono en sus conferencias de prensa, parecía que la esencia de Miguel Herrera se había impregnado en él o que estaba en ‘campaña’. Quizá esta penúltima fue en la que lo escuchamos un poco más serio cuando se le preguntó si había demostrado en el duelo contra Estados Unidos que no era un entrenador defensivo. Pero después de un par de respuestas más, volvió a mostrar la dentadura, ahora ya sin el bigote que la enmarcaba. Asombró no ver al Tuca grosero, pero también es cierto que hay un Ferretti que cuando ve el momento adecuado, baja la guardia.

Cuando dirigía al Toluca y estaba por celebrarse otra edición de la Cuna del Futbol en Pachuca, el Tuca aceptó una entrevista con La Afición. Llegó el día, pero varios medios de comunicación se le pusieron enfrente, y después de eso, se fue al autobús del equipo refunfuñando, porque él esperaba dar declaraciones, pero con quien ya había pactado. Al final, después de mucha insistencia y tiempo (traducido en horas), aceptó “por tu perseverancia”, pero no sin antes tardarse más de media hora en ir a comprar cigarros. Después de eso, se sentó en el lobby del hotel, prendió uno y empezó la plática sobre lo mucho que le gusta la disciplina, “quería ser militar”. De ese carácter férreo se derivan tantos episodios, como aquel en el que Tuca se molestó porque vio bailando y haciendo bromas a Pablo Barrera (quien apenas era elegido para entrenar con el primer equipo); pero ante lo que consideró inadecuado, lo mandó de nueva cuenta con las inferiores.

Esos son los instantes polares de Ricardo. Lo malo es que no se sabe cuándo dejará ver qué lado y bajo qué circunstancia.

*Por cierto, el Tuca niega haber recibido un premio económico por calificar al Tri a la Confederaciones. Y por quien tampoco habrían pagado una rescisión de contrato es por Juan Carlos Osorio. Se dijo que fueron 10 millones de dólares los que la FMF dio al Sao Paulo, pero algunos personajes cercanos al colombiano aseguran que había una cláusula que le permitía aceptar una mejor oportunidad. 

 

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