Tiempo de compensación

La Máquina flaquea

Como si fuera un accidente del juego, algo incontrolable o cuestión de mala suerte, así se ha observado durante años el andar de Cruz Azul. No ha sido para menos la desilusión, sobre todo cuando se tiene un arranque de torneo tan alentador como el actual, de agrado a la vista y de resultados.

Al igual que aquel equipo de Rubén Omar Romano, de Sergio Markarián, de Benjamín Galindo o Guillermo Vázquez, este cuadro de Tomás Boy flaquea en los instantes en los que tiene que salir lo mejor. Ya le pasó en la Copa Mx frente a Necaxa, escuadra que se mostró aguerrida hasta la médula y dejó al desnudo sus deficiencias defensivas, ofensivas y de actitud, como bien lo dijo el mismo Jefe.

¿Qué le ha pasado y qué le pasa a Cruz Azul que por herencia en estos años no puede mantener el paso? Cientos de veces se ha hablado de que la directiva es la responsable, que los jugadores son pechos fríos. Mentiras y verdades.

Han sido varios años los que hemos estado cerca de La Máquina, y sí, efectivamente la directiva ha errado en contrataciones de jugadores poco entregados, otros más sin las necesidades requeridas, y ahí está la combinación de los pecados. Pero no todo ha sido en ese tenor, y tampoco hay altos mandos que no quieran ganar. Dentro del historial de jugadores cementeros también hay muchos que se han entregado aun y cuando sus colores son de otra cuna. Hay que recordar las lágrimas incontrolables de Jaime Lozano cuando se perdió uno de esos títulos que parecían cortar la sequía. O a Gabriel Pereyra, quien tampoco dudó en sentirse cementero cuando pasó por ahí, y como ellos varios más, aunque el mejor ejemplo se llama Christián Giménez, todo entrega en cualquier circunstancia.

Cruz Azul ha tenido de todo en su plantel. Y como otras tantas directivas ha ido por caminos nada productivos. Esta vez contrataron un perfil distinto en cuanto al entrenador. Nada blando, de mucho carácter. Con Boy habrá que esperar, porque inició bien, pero hoy parece que el equipo se le va de las manos, que los resultados se están alejando. La Máquina flaquea como los viejos tiempos, los jugadores que iniciaron bien pierden el rumbo por momentos. Ojalá por el bien de la afición cementera que Tomás logre enderezar lo que tanto ilusionó en un principio.

 

minelliatayde@yahoo.com.mx

twitter@MINELLIATAYDE