Tiempo de compensación

¿Aún duele el 7-0?

 “Venga quién venga, nosotros apoyaremos a la selección”, decían algunos aficionados antes del partido entre México y Nueva Zelanda en Nashville. Sabían que no iban los futbolistas de mayor popularidad, al menos no todos, pero ahí estaba Giovani, levantando el fervor de las multitudes.

Otros más querían ver a Hirving Lozano, Oribe Peralta y a Jesús Corona. Es decir, nombres conocidos había, aunque pocos.

Así que, varios medios se preguntaban si ese fue el motivo por el cual no se llenaron los estadios en los que jugaron. Hubo buenas entradas, por ejemplo, en ese primer partido se presentaron 40,287 espectadores, y en el segundo frente a Panamá 19,017, cuando le caben 69,143 y 21,210, respectivamente. En el segundo caso, destaca que el Toyota Park es un estadio muy pequeño si se compara con el Soldier Field, en donde regularmente se hacen los duelos, y al que le caben 61, 500. Incluso, el choque se tuvo que jugar más tarde, pese a que estaba programado a las 20:30 (empezó 21:06), a esa hora todavía estaba jugandp la selección de Estados Unidos, y eso le quitaba atención al cuadro azteca. La teoría entre los que palpan el sentir de los seguidores con constancias es que aún duele el 7-0 que le propinó Chile a México en la Copa América Centenario. Que la afición no se anima por completo a volvérsele a entregar a este Tricolor. Parece difícil, porque, por ejemplo, en México sí se notó el apoyo en el pasado duelo de eliminatoria jugado en el Azteca. De ser así, el único partido que sanará las heridas este año es el del 11 de noviembre en Columbus frente a Estados Unidos. Ése devolvería parte del entusiasmo que hoy, parece, controlan los aficionados. 

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