Tiempo de compensación

El "Gio" de los buenos modales

Todavía se saboreaba aquel título de la Sub 17 campeona del mundo en el 2005. Los reflectores lo iluminaban, era encarador, rápido, con un pique en corto muy explosivo, que se creía, lo encumbrarían en algún momento en el Barcelona de España. Giovani dos Santos se dejaba querer, todavía con las actitudes de niño, con la sencillez que muchos futbolistas tiran cuando llega la fama. Se acercaba el próximo gran torneo de su categoría, ahora con la selección Sub 20, había que pasar un Preolímpico en Culiacán, y fue ahí donde Gio tuvo mayor acercamiento con algunos reporteros que cubríamos en ese entonces el evento. El encontrarse con aquellos jóvenes en los rincones del hotel era común, así que las pláticas fuera de grabadora permitían conocerlos aún más. Dos Santos no dejó de hablar de su amor al futbol, al Barcelona, y al América. “Porque todos en mi casa somos americanistas, nos las ingeniamos para ver los partidos en las noches o saber de ellos (por su estancia en España) y estamos gritando mis hermanos y yo”, decía, y enseguida aceptó posar con la playera de las Águilas. Pasaron los años, y su esencia como persona no cambió, sí la perspectiva con la que lo ven muchos, porque no se consolidó con el Barça, no fue constante, y en selección siempre se le exige más. Ya jugaba en el Tottenham, y en La Afición se tenía la tarea de hacerle una entrevista, llegamos y entre la confusión del transporte en Londres, Gio esperó hora y media, aún así, mantenía la sonrisa en el rostro. Sí, Giovani dos Santos es un jugador que tiene etiqueta de parrandero y voluble, misma que le colgó la opinión pública por hechos identificados. Pero no, Gio no sería capaz de fingir una lesión solo porque está enojado con Ricardo Ferretti, luego de que no lo convocó para los partidos amistosos anteriores, y menos en un duelo tan importante como lo es el del 10 de octubre ante Estados Unidos. Por esos detalles que se le conocen como ser humano, parece complicado que “la distención muscular” que su mismo club dijo que sufre, sea solo un pretexto. Sí, puede ser caprichoso en algunos aspectos de su carrera, pero no para llegar a esos niveles. Incluso, algo que en verdad le dolió, evidenció lo mucho que le importa su selección. Antes de que arrancara el Mundial de Sudáfrica 2010, el entonces entrenador nacional, Javier Aguirre, cortó a su hermano Jonathan, inexperto por aquellos días, y todavía así, con el coraje y dolor a cuestas se quedó e intentó desplegar su mejor versión. Ése es el Gio que se ha mostrado ante muchos, pero también es muy cierto que todo mundo tiene un arrebato, un momento de locura. 

 

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