Tiempo de compensación

“Chicharito” y el legado de La Malinche

Mallinalli Tenépatl, también conocida como La Malinche fue una mujer nahua, que fue dada como tributo a Hernán Cortés a su llegada a las Indias. Este personaje fue fundamental para la conquista del territorio mexicano por los intrusos provenientes del nuevo mundo. Culturalmente esta mujer simboliza la simpatía por personajes extranjeros y, entre otras cosas, gracias a ella nace el término “malinchista”.

Dicha palabra suele inundar nuestras mentes cuando lo relacionamos con el futbol, cuando se desdeña lo hecho por el “paisano” y se enaltece a los foráneos.

En México, tenemos a Javier Hernández. Sí, suele fallar las más claras, meter goles desparpajados, pero lo cierto es que se mata en la cancha y tiene honores que otros no han alcanzado. Tampoco se trata de aplaudirle todo y dejar la crítica a un lado, pero hay que hacerlo en la medida justa. Y es que, aquí no lo querrán, pero afuera es deseado por Ligas que se empeñan en crecer, en contratar jugadores que son imán de taquilla y mercadotecnia. A Hernández lo han visto en Emiratos Árabes y en la MLS, en esta última Liga se han empeñado en tenerlo, y esperan conseguir su objetivo en los próximos tres años, a lo mucho. Al futbol azteca, recordemos, solo puede regresar a Chivas. Eso ya está firmado y nos lo ha confirmado Jorge Vergara, dueño del Rebaño.

Y sin dejar a un lado aquel tema, hay que recordar a otro que pasó por lo mismo. Era la década de los 80, cuando un mexicano de temperamento de hierro picaba piedra en tierras europeas. Con gritos racistas venidos desde la tribuna del Vicente Calderón, Hugo Sánchez popularizó con volteretas sus goles y levantando ambos puños al aire en señal de una recia protesta a quienes lo insultaban con el adjetivo de “indio”.

Malintzin aparecería en ese mismo momento, había críticas hacia Hugo porque su acento español era notorio, porque, argumentaban, se veía agrandado, era lo de todos los días. Sí, así es, en su propio país. Envidias desproporcionadas de sus compatriotas también fueron piedras, dicen, incluso en el interior del Tricolor.

Actualmente, tenemos a un Chicharito que se ha parado en todas las canchas del mundo y marca goles, salió de la banca y ha convertido tres tantos en dos diferentes Copas del Mundo, y se erige como el máximo artillero del Bayer Leverkusen en la Bundesliga. Sí, es verdad, Javier no es Hugo, está muy lejos de alcanzar al mejor delantero mexicano de la historia, pero hay que darle el valor merecido, pues al final, en otros países lo han hecho, ¿Por qué en México no?  

 

minelliatayde@yahoo.com.mx

twitter@MINELLIATAYDE