Hablemos de Beisbol

Ecos de la Serie Mundial

Qué feo se siente cuando escribe un artículo una vez a la semana y además que este se mande el día lunes, esto lo digo porque no me permitió en el caso concreto de la Serie Mundial hacer un análisis o comentario de los partidos, y en caso concreto, el que se llevó a cabo el día miércoles 2 y que fue el séptimo y decisivo de esta Serie.

Bueno, ahora haré unos comentarios de esta Serie Mundial y creo sin temor a equivocarme que en esta serie las estadísticas no contaron, que se jugó contra el beisbol, y para un servidor en el afán de ganar a toda costa, hasta se despreció a algunos peloteros, en concreto a los lanzadores llamados, de intermedio, particularmente me referiré a tres lanzadores.

Uno es el cerrador en este clásico "El Derecho" cubano Aroldis Chapman el cual fue de "todo y sin medida", el otro es el preparador de Cleveland Andrew Miller y finalmente el abridor de Cleveland, Corey Kluber.

Empezaremos con el cerrador del equipo Chicago y le llaman cerradores porque cierran los juegos al equipo contrario, sobre esto siempre hubo un comentario de la televisión en cuanto a Mariano Rivera, en que dice más o menos "cierra y apaga las luces"; Chapman relevó en 5 partidos, haciendo un total de 127 lanzamientos o pichadas, pero lo increíble para el manager, si es que se puede llamar así a Joe Maddon, esto por lo que hizo con Chapman, pues en tres días anteriores al séptimo juego había lanzado 35, en otro 20 y en el anterior 42, y cómo pudo traerlo para el séptimo al lanzar más de dos entradas, pues lógico, ya tenía un total descontrol y aunque ganó el juego se veía con los nervios pues no era el mismo de otros juegos.

Con respecto a A. Miller, lo mismo sucedió, hizo 70 lanzamientos en 3 juegos y en el séptimo ya no traía nada en el brazo.

En cuanto a Corey, un potente lanzador con sólo tres días de descanso, también le fue mal y en cuatro entradas no ponchó a nadie, un pitcher que tiene 200 o más ponches en tres campañas consecutivas y en estas cuatro entradas ningún ponche, algo que no le había sucedido en toda su carrera.

Otras dos pifias fue sacar al abridor Hendricks cuando estaba tirando magistralmente y sólo le habían dado 4 hits, pensé que tiraría 7 y Lester la 8 y Chapman 9, volvió a poner a Chapman a tirar más de 2 entradas y aunque ganó se vio mal. Y la otra, mandar tocar a Báez con hombre en tercera y primera con 2 strikes y lógico falló, todos vimos el enojo de Báez, definitivamente el juego lo ganó Chicago y no el manager, dicen que el beisbol castiga, pero en este caso no fue así.

La verdad pensé que el juego se perdía, es más, pensé en el título de mi artículo: ahora no fue la "Maldición de la Cabra", si no del chivo, en este caso el manager de Chicago.

Por cierto, es la quinta ocasión en una Serie Mundial en que el séptimo partido se va a extra innings, a este respecto les recomiendo en Google buscar Serie Mundial de 1924 y ahí encontrarán una joya de este juego en Internet.