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Un debut agridulce

La primera temporada del Fray Nano como casa de los Diablos Rojos tuvo un sabor agridulce, y así se quedará hasta abril del próximo año, cuando los pingos vuelvan a la actividad para la campaña 2016.

El Fray Nano llegó para sustituir al Foro Sol (un sitio que nunca se identificó como casa del beisbol) e inició su nueva vida bajo muchas dudas: si la transformación que necesitaba para ser un parque de Liga Mexicana lo tendrían listo para el 3 de abril, luego, el aumento en los precios de los boletos (de 70 pesos el más caro a 150 en el Fray Nano) sería mal recibido por muchos fans. Vino otra realidad cuando se confirmó que la capacidad del inmueble solo sería de 4 mil 500 lugares, lo que reduciría la posibilidad de encontrar boletos.

Hubo cuatro juegos de práctica para que el aficionado conociera el sitio y se viera cómo operaba el lugar en un juego real. Llegó el 3 de abril y empezó algo que terminó dándole un sabor agrio a las cosas. No había lugar de estacionamiento y se tenía que buscar en los alrededores un sitio donde poder acomodar el coche, los famosos viene-viene pusieron tarifas y la reventa inundó el lugar.

Llegaron los juegos de temporada regular y la complejidad para estacionarse, la inseguridad de la zona (se reportaron varios robo de autopartes y asaltos) provocaron que el lleno del primer duelo no se replicara constantemente. En teoría, cada juego debía estar lleno luego de que en 2014 el promedio de asistencia fue de 3,900, y a pesar de las grandes comodidades que presenta el estadio (que realmente es un parque de beisbol donde se vive un ambiente beisbolero que ya no existía en el DF, que la baraja gastronómica es de mucha mejor calidad y con más opciones), las tribunas entre semana y algunos fines de semana, no se llenaron. El promedio fue de 2 mil 707 aficionados por duelo, la mitad de la capacidad del lugar. Ni tener un equipo ganador, campeón defensor que daba un gran espectáculo y que solo perdió 13 de los 54 juegos en casa, fueron suficientes para lograr el cometido.

En los siete juegos de playoffs contra Tijuana se llenó, pero el problema del estacionamiento, la inseguridad externa, más el poder de la reventa que se apoderó de la mayoría de los boletos, terminaron por ser una pesadilla para el aficionado. El equipo aclaró que solo se hacía responsable de lo que sucedía dentro del Fray Nano, de acuerdo, pero su trabajo es ver que afuera tuviera el total respaldo de las autoridad para no dejar a la deriva al fan. Tener una verdadera casa con sabor a beisbol le dio un sabor dulce a la temporada, abandonar al aficionado y su realidad, le dio un sabor agridulce a la primera temporada del Fray Nano.

@mikeboada
Editor Más Afición