Puntos suspensivos

Ilusión tricolor

Estamos a menos de un año de que comience la máxima fiesta del futbol mundial y comienza a sentirse la pasión que se desborda en esa época.

Será el próximo 14 de junio cuando el balón comenzará a rodar en el Mundial de Rusia 2018 y sinceramente el ambiente mundialista me encanta y me apasiona.

Pero sin duda, me pone muy feliz que la Selección Mexicana, después de años haya logrado calificar a la justa deportiva de una manera tranquila, con antelación y sin tantos problemas. Desde la eliminatoria para Francia 1998 que no ocurría esto.

También me agrada que para fortuna del equipo los resultados se hayan dado, aún con las famosas rotaciones de Juan Carlos Osorio, que sinceramente para mí no fueron factor, pues por algo el señor está en ese lugar, pues sabe lo que hace y, aún con los detractores que pedían se cambiara de director técnico, aún con todo eso, México tiene su lugar asegurado para Rusia.

Debo confesar que me ilusiona el equipo que veo. Me llena de orgullo como los jugadores que militan en Europa ponen el nombre de México en alto, y los que se encuentran en clubes mexicanos son referentes en sus respectivos equipos.

Pero no hay que olvidar algo. Como aficionada es difícil asimilar no ver a un jugador con la jerarquía de Rafael Márquez, pues sin duda a la selección le hace falta su emblemático capitán, le hace falta su tenacidad, su carácter y, sobre todo, su liderazgo.

Pero dicen por ahí 'el show debe continuar' y con la situación que vive, se ve complicado que le alcance el tiempo para regresar y disputar su quinto mundial. Probablemente este iniciando un nuevo ciclo con el combinado nacional, ya sin el exjugador del León.

Sin duda muero de ganas de que llegue el mundial, pues estoy segura que los mexicanos harán un papel espectacular.

Detalles siempre existirán, la gente siempre hablará y para darle gusto a cada uno sería un cuento interminable. El punto está en creer y yo creo en la Selección.

Aún estamos a 10 meses del mundial, pero vale la pena ilusionarse. Soñar no cuesta nada.