Puntos suspensivos

El amor al futbol

Hay una cita del legendario Bob Marley que dice: "De la vida aprendí que hay que sufrir por el futbol, y no por amor". Y aunque parezca increíble, creo que es cierto.

Y es que pareciera en ocasiones que este deporte se convierte en nuestra más amada y preciada prioridad, y que, además, cuando las cosas se tornan cada vez más mal con el equipo, más nos clavamos, como si se tratara de una relación tormentosa.

Pareciera que se trata de una fantasía inexplicable pero resulta que ese sentimiento de amor-desamor, pasión-odio, alegría-tristeza, que nos genera el futbol, tiene una explicación científica, aunque usted no lo crea.

Resulta que investigadores de la Universidad de Portugal se dieron a la tarea de buscar el porqué de nuestro comportamiento tan pasional ante un partido de futbol.

Luego de varias series de pruebas, llegaron a la conclusión de que cuando vemos un partido, sobre todo de nuestra selección y del equipo del cual somos fieles aficionados, nuestro cerebro libera dopamina, sustancia provocadora que termina por hacernos sentir emociones similares a las que tenemos cuando nos enamoramos.

¿Amor al futbol? ¡Existe!

Y dicen que para algunos es aún más fuerte, pues es un sentimiento que viene del interior, en cambio el estar enamorados de alguien es algo más físico.

¿Será?

Claro que cada quien tendrá su opinión al respecto.

El detalle es que entre algunos aficionados no importa qué cambios haga el equipo, el amor por la camiseta no se pierde... Pero, cuando hay cambios en la relación de pareja, ¿ahí qué se hace?