TRIBUNA FUTBOLERA

Del volcán al TSM

Tras la maltratada ante América, el Santos fue a Monterrey para configurar, junto con Tigres, un partido interesante. Atractivo por momentos y, hasta cierto punto, bien jugado. Sin ser nada extraordinario, Tigres y Santos se hicieron poco daño. Al Santos le sirve un poco para volver a ganar confianza tras la sacudida del pasado fin de semana. En el fondo siento que la afición dejó de creer (o por lo menos un gran porcentaje) en que el Santos está para cosas interesantes en este torneo. En lo personal siento que el Santos no terminará por encontrar su mejor consistencia en este torneo. No sé si vaya a calificar o no. Y si califica es imposible pronosticar algo porque nuestro futbol es impredecible.Aunque veo todavía más palpable la posibilidad de que León sea tricampeón a que el Santos lo llegase a ser. El León siempre juega a algo: a matar o morirse en el intento. El Santos un día parece que quiere y no puede, pero otro día ni quiere ni puede. Pero el futbol tiene la capacidad de renovar las ilusiones a toda velocidad. Tal vez la palabra “ilusión” queda muy grande para el actual Santos, pero el saber que se tienen las capacidades, porque las tienen (algunos), invita a seguir creyendo. La liguilla no es una lotería, pero da oportunidades a veces inmerecidas. Sigue Morelia. Espero que el público asista, porque el horario es menos tormentoso y el rival invita a confiar en una hipotética victoria.Seguramente seguirá sin gustar el Santos, pero probablemente gane. He escrito antes que eso de “ganar como sea” es una antítesis del juego, porque el futbol existe para generar alegrías y felicidad, mientras uno espera observar que el balón sea tratado de buena manera. El Santos ni lo trata bien, porque parece que en este torneo el balón vive muy resentido con este equipo: no hace lo que los de verde y blanco quisieran. Ya no sé si sea demasiado pedir una reacción de esas que son para el recuerdo, ligando victorias y retornando al primer plano futbolístico del torneo.Esta semana puede terminar catastrófica o puede mantener encendida la llama. Caixinha entendió dos cosas: que los resultados del futbol siempre se terminan dictaminando en la cancha y no en las ruedas de prensa y que sus jugadores, parece, cada vez son más difíciles de motivar. Si a los jugadores, ya no directiva ni cuerpo técnico, les queda algo de orgullo y amor propio, deberán ganarle al Morelia. A veces se pierde por cosas simples, pero también se gana por detalles puntuales.