TRIBUNA FUTBOLERA

Por el siguiente cimiento

A veces el futbolista abusa de esa incondicionalidad que el aficionado le tiene; de esa fidelidad que, muchas veces, es a prueba de todo. Pero todo tiene un límite. Creo que en el momento en que el aficionado santista se empezaba a cansar y, en algunos casos, a tirar la toalla. Fue entonces cuando vino el resurgir del equipo de Caixinha y levantó el futbol que tenía ya casi en el suelo para redimirse. No de forma magistral, pero sí ya un tanto convincente. Cabe mencionar que Santos ha aprovechado de muy buena manera el enfrentarse, en sus dos últimos partidos de liga, a dos equipos en ruinas: Guadalajara y Toluca. Cuando uno tiene cómplices como éstos, todo se hace más fácil y las complicaciones no vienen como avalancha. Santos demostró que se pudo reintegrar en casi todos los sentidos. Ese es el camino: mantener esa línea de crecimiento que ya tiene más solvencia. Y es que no olvidemos que hace algunos partidos, como ante Querétaro, el Santos se veía atravesado por una daga llamada realidad: sucumbir como lo hicieron ante Querétaro ese día, y en el TSM, fue un tocar fondo a medias, donde uno podría imaginarse que lo peor estaba por venir. Las cosas se fueron reajustando y el equipo mostró otra fisonomía. El poder salir de laberintos tan complejos es algo que no resulta nada sencillo. El próximo partido será en un campo históricamente no complicado para el Santos: El Estadio Jalisco, donde habita el Atlas. Pero este Atlas es un nuevo Atlas; mejor construido y con una inyección de confianza sobresaliente. Uniendo factores de ambos equipos, deberá ser un gran partido. Imperdible. Esta será ya una verdadera prueba para el Santos; ya no tendrá en frente un equipo destartalado como los dos anteriores rivales que lo ayudaron a triunfar. Los cimientos de la racha positiva están siendo firmes. Hay que poner uno más para seguir aspirando a entrar a la liguilla sin riesgos ni ansias que sacan arrugas. Es claro que se extraña a Peralta. O por lo menos yo sí, porque nadie, nadie, puede hacer lo que él hacía. Pero también están los atacantes actuales que, dicho sea de paso, saben fusionarse y generar futbol interesante y goles. La vida después de Oribe no es sencilla, pero continúa. Lo más complicado es la constancia, y Santos parece que la empieza a tener. Falta una explosión de futbol convincente para terminar de creer y de cristalizar las aspiraciones.