TRIBUNA FUTBOLERA

No hay una segunda oportunidad…

Para la primera impresión. El Santos se presenta hoy ante su afición con una buena carga de emotividad. La primera impresión, en todo, siempre es determinante. Percibo un buen contexto: la afición se nota contenta, emocionada, cómoda. Ciertamente a gusto (obvio no conforme aún) con los refuerzos y gustosa por los que se fueron.

El cambio de horario es magnífico, viene Tigres, el TSM estará lleno, la tarde será calurosa para beber unas buenas (varias) cervezas... en fin.

Digamos que todo está puesto para que la tarde sea muy placentera. La único que falta es que el anfitrión absoluto del día de hoy cumpla: el Santos. El futbol renueva las ilusiones a toda velocidad porque siempre se presenta la revancha del “partido a partido”, donde a pesar del pasado siempre hay un nuevo presente para hacer bien las cosas. No se puede ir en contra de los tiempos.

En lo personal no terminó por gustarme el Santos del pasado torneo: nunca le vi alguna gracia futbolística atractiva; fue bastante gris, con chispazos esporádicos pero nada estéticos ni para el recuerdo.

Y lo menciono así porque no se le debe olvidar a nadie que siempre, siempre, se promete que éste equipo tendrá una “propuesta de juego atractiva para nuestra afición”. Siempre se promete eso.

Entonces uno analiza y critica según lo alto que ponen la vara. Si se dijera que el Santos no será un equipo propositivo y que saldrá a buscar solamente el resultado sin importar el cómo, entonces uno comprendería los por qués del funcionamiento ralentizado.

Pero lo bueno es que no es así. No señor; el Santos siempre sale a ganar y a jugar atractivo. Y si no, hay que aguantarse ¿no? Si no ¿Para que prometen cosas que no pueden dar? Se debe tener siempre mucho cuidado con lo que se promete. Un equipo santista joven, con mucha energía y unos refuerzos que se perciben dinámicos y escurridizos, pero no a la bruto, con inteligencia.

Esperemos que esa buena impresión momentánea se extienda a muchos partidos. Por cierto, parece que González ya se va. Al fin dejará de hartar y desesperar a la mayoría de los santistas.

A mí me gusta ver a las personas contentas, y como el futbol es mi gran pasión, más gusto me da cuando el futbol otorga esa alegría. Mucha suerte para el Santos y que el festivo contexto de hoy desencadene una alegría lagunera.