TRIBUNA FUTBOLERA

Que sea un reto auto impuesto

Un nuevo torneo se avecina. El Santos tiene buenas cartas de presentación. La principal es su pasado torneo, donde generó un despliegue bastante interesante.

El Chepo poco a poco fue encontrando el funcionamiento que deseaba para su equipo y eso se fue notando conforme avanzaron los partidos. Se supone que lo que viene será mejor. La tendencia apunto hacia arriba. Hacia abajo, no.

Pero hace falta algo más, un impulso que devuelva al Santos a esas épocas donde uno acudía al estadio convencido (más por el cerebro que por el corazón) de que vería un equipo avasallante en casa. 

Santos tiene una deuda pendiente con su afición. La encomienda para el próximo torneo debe ser, aparte de calificar, terminar de pulir el nivel, hacer más artesanal la propuesta y, gustar más, deleitar. Se puede, porque durante el torneo hubo varias secuencias de eso. El Santos, con lo que tiene, que no es poco, hizo muy bien los deberes. En el fondo la gente quedó contenta, mas no satisfecha. Se esperaba más, mucho más, y con justa razón porque el equipo poco a poco fue incrustándonos el chip en la cabeza de que se podía, de que se valía creer.

Estaba permitido soñar. Pero cuando uno ve posibilidades, sueña en grande.

En lo personal me gustó el equipo, pero me quedó a deber.

Un Santos bien engrasado al final que tuvo amordazados a sus rivales y a modo. Pero a veces no los ultimaba. Primer síntoma de insatisfacción. Su delantera siempre prometió más, pero no concretaban.

Segundo síntoma de insatisfacción. Hubo partidos donde se jugó bastante bien, con tintes estéticos y dignos de alabanza y reconocimiento. Pero no fueron una constante; el Santos, como el novio en noche de bodas, tocaba mucho y avanzaba poco.

Hay una tendencia agradable: en la inmensa mayoría de los partidos, el Santos fue mejor que su rival. Punto de orgullo.

Santos tiene un buen equipo, funcional, muy versátil. Pero depende de sus titulares. Y que quede claro: Un Orozco líder y cumplidor, un Araujo imponente, un Izquierdoz que se fajó con creces, un talentoso y joven Gael, un Furch muy guerrero, unos laterales muy pícaros, un Djaniny que ya encontró su alma (aunque siento que le falta más inteligencia)… Ese es el Santos.

Un buen Santos. Perdón si me faltó mencionar a más, pero éste es el panorama que existe en la mente del Santista. Eso, se puede apuntalar.