TRIBUNA FUTBOLERA

Ni en pesadilla

Devastador. El resultado de anoche acabó siendo (como suele hacerlo el León con el Santos) una maltratada. Pero esta vez fue a domicilio y no en el Estadio León. Eso sí, el grado de dificultad del partido, desde un principio, fue siempre como una losa pesadísima para el Santos. Injusta expulsión de Marchesín: Boselli se avivó y supo atorar su pie con el del guardameta del Santos.

Para mí, no era penal. Y todo se empezó a derrumbar. Mi reconocimiento para la afición que ya con el rancho, no apedreado, sino derrumbado, siguió apoyando y se volcó con su equipo. Hermoso.

Se vio la comunión. Eso terminó siendo una inyección de ánimo y adrenalina para sus 8 muchachos que se dejaban la piel en el campo.Pero eran 8 guerreros contra 11. Mucha desventaja, mucha disparidad de condiciones y condicionantes.

Lástima por las dos expulsiones posteriores a la de Marchesín para el Santos. Lo de Djaniny no deja de ser infantil… y ya, porque luego tachan a uno de muchas cosas. Lo de Ibáñez… igual. Está bien que la cosa no marchaba bien, pero tampoco había qué echarle más leña al fuego. Y tanto el Africano como Ibáñez lo hicieron.

Cosa de infantes, cosa de no saber cómo está la cosa para su equipo y de desconcentración total.

Con el 11 contra 10 se veía no tan negro el panorama, porque el León, increíblemente, parecía conforme con el 0 – 1. Santos trataba, pero no podía.Y si no podía con 10, mucho menos con 9, y peor aun con 8. Desgracia total en el TSM.

Se presentaba el campeón en casa, pero su afición no se fue, así lo interpreté, derrotada. No, se fueron contentos porque vieron a su equipo luchar y dejar el alma en el campo aun cuando sabían que el destino estaba prácticamente dictaminado. Ni hablar.

El campeón en su estadio sigue siendo el campeón, pero tuvo un accidente un tanto lamentable. Pero para la afición ese accidente no fue mortal. Solamente fue un tropiezo que, dicho sea de paso, no es tan malo que haya venido al principio.

Hay tiempo para recuperarse.Santos se supo levantar de peores circunstancias el pasado torneo y acabo campeón. El futbol suele ser cruel y no perdona cuando los errores están latentes y las pérdidas de cabeza hacen su papel. El campeón perdió muy pronto el invicto. Queda mucho torneo por delante… todo.

Que sirva de consuelo que la cosa, peor no podrá estar. O eso esperemos. Se viene un panorama complicado porque habrá ausencias punzantes en la inminente visita. No queda de otra: hay que ganar en campo ajeno.