TRIBUNA FUTBOLERA

Las penas de Zubeldía

¡Conmovedor! Un aplauso para el entrenador del Santos que recalcó de manera lacerante los errores “puntuales” de algunos de sus jugadores tras el partido del viernes. Siempre se agradecerá que un entrenador haga un acto de autocrítica hacia sus dirigidos.

Pero ¿cuándo será el día en que esa autocrítica la haga para sí mismo? Al argentino le hace mucha falta realizar un personal acto de introspección; que se analice a sí mismo y escarbe en su reciente pasado cuando encumbró casi al grado de beatificación al “Pulpo” que, dicho sea de paso, ya está a nada de esfumarse de la vida de la afición santista. 

Puedo estar de acuerdo con él, pero lo que no cuadra es que el reproche sea dirigido para aquellos que se han equivocado muchas veces menos que su ídolo González.

Primero debe entender que ni De Buen ni Abella (ese es otro asunto) son retrasados mentales; saben perfectamente, y todos lo sabemos, que se refiere a ellos. Las cosas se dicen de frente, míster.

¿Por qué contra los mexicanos es duro? No se le olvide que usted aquí es extranjero y que está trabajando en NUESTRO país. El favor se lo están haciendo a usted los Estados Unidos Mexicanos al tenerlo laborando aquí y con un jugosísimo sueldo que obviamente (tampoco estoy bruto) le paga el Club Santos. Lo de Abella, a mi parecer, es merecido. Es, junto con González, el otro dolor de cabeza y motivo de irritación para el grueso de la afición. No es un buen jugador: ni defiende bien ni ataca bien.

Hacía tiempo que se merecía salir del campo por su accionar. Pero vuelvo al contexto: ¿por qué nunca evidenció así a Messi?...ahhh, perdón: a Diego González. Es que con esos privilegios que tenía por parte de Zubeldía… uno se confunde. La cara de angustia la interpreté más como el berrinche de alguien dolido porque se le fue su protegido y busca desquitarse con otros.

El Santos se vio bien: Insistente, con la actitud del que quiere imponer condiciones para ganar. Lástima del mal corte de De Buen, lástima de la falta de carácter de Abella para tratar de impedir ese disparo que terminó en gol.

Todo iba muy bien. Me agrada J. Rodríguez: incisivo, potente y con buenas ideas, pero no ha dado con la tecla indicada. Pésimo Armenteros que no parece tener muchos caballos de fuerza de potencia.

El Santos inició como la espuma que va subiendo cuando se sirve un buen tarro de cerveza, pero terminó desinflándose como esa misma espuma cuando desaparece del vaso.