TRIBUNA FUTBOLERA

Un partido ilusionante

Primero, un aspecto notorio: el América vive en una dinámica consistente en encontrar un modelo de juego, en encontrarse consigo mismo y poder materializar la idea de La Volpe en la cancha. Ya se tardaron mucho. El América a veces juega bien y otras veces juega muy mal. Pero al americanista, sobre todo el de provincia, suele no importarle eso, porque para ellos tiene más valor y peso la marca, el sello, el escudo. A veces entran en un trance que los orilla a desvivirse por la camiseta amarilla sin importar las circunstancias que rodean al equipo. Total contraparte con el seguidor de Cruz azul, que ya se saben tres metros bajo tierra desde hace varios años y, tal vez, para toda la eternidad (es un decir).

Y para contrarrestar toda esa parafernalia americanista (no negativa, desde mi perspectiva) que seguramente infestará el TSM, está el Santos. Un equipo que ha venido de menos a más en el torneo.

En el principio se veía un equipo torpón en su intento por jugar a algo, con mucho ímpetu pero sin mucha idea. Después empezó a tener sentido su juego, pero los de arriba y los de en medio traían los cables pelados y hacían corto circuito. Ahora ha surgido un entendimiento que programó el mismo chip para el medio campo y la delantera. Ya cuajó. Llegaron los goles y las victorias. Pero el Santos sigue penalizando el no rematar algunos partidos: suerte maldita para un equipo que ya hace bien (o muy bien por momentos) las cosas sobre el campo. 

Ese es el déficit, el destino manifiesto para un Santos que de repente se vuelve “cómodo”, que juega mucho con los sentimientos del rival y solamente lo tiene amedrentado y lo tortura sin darle la estocada final. Lo malo es que en esa circunstancia de tener “piedad” con el rival le da una posibilidad de supervivencia, misma que no desaprovecha.

Ya son muchos partidos en los que se queda con la miel en los labios. El Santos, por inercia, hoy deberá jugar bien y dominar el partido con sus condiciones. El América es manipulable. Por eso el Santos no le debe permitir ningún resquicio de de maniobra y acción, ninguna área de oportunidad para que hagan daño. Esta vez no hay que perdonar ni tener piedad alguna. Hoy puede ser un partido que dicte un antes y un después para el Santos en el torneo. Todo está puesto. Se requiere un TSM en efervescencia.