TRIBUNA FUTBOLERA

No es lo que parece

Para mí, el Santos de este torneo fue una farsa. Hay una delgada línea roja entre lo que el Santos cree que es y lo que realmente es. Ellos creen, porque accedieron a la liguilla, que fueron una escuadra competitiva, solvente y que realizaron un buen trabajo.

Pero la realidad es otra: fueron, como equipo, un grupo de hombres que en el rostro se les vieron las dudas y en el campo la impotencia e inoperancia colectiva. Que quede bien claro: el Santos no fue un equipo con una propuesta de juego atractiva.

Mucho cuidado con lo que se promete (siempre) al inicio de cada torneo. Más claro: a la afición lagunera no le gustó el futbol de su equipo durante el torneo.Zubeldía, durante todas sus comparecencias, reflejó en sus palabras (y en su rostro) un discurso muy institucionalizado.

De esos que tienen como función transmitir confianza y creerse una idea que solamente los de arriba se creen. Afortunadamente la afición no es manipulable y se da cuenta de la realidad. Por eso el TSM ni en liguilla se llenó.

La gente no consume lo que no le otorga satisfacción total. Muchas veces, viendo al Santos, me vino a la mente una alusión social: el Santos, futbolísticamente hablando, navega por la liga con bandera de burgués, pero debajo de ese disfraz es un plebeyo.

A muchos sí los logran engañar. Pero a la mayoría, no.Durante el torneo acudí 4 veces al TSM y en las cuatro constaté lo mismo: la mitad de los asistentes no van a ver el partido. Acuden a hacer de “socialitos”.

Una pena ver cientos y cientos de adolescentes (e incluso adultos) que en pleno partido se la pasan entretenidos con sus teléfonos mientras se sacan “selfies”. La afición ha dejado de ser partícipe de la liturgia.

Ya no sienten la convicción de apoyar para impulsar al equipo y han pasado a ser meros asistentes que fungen como espectadores desinteresados. Mejor que todos esos se larguen a pavonearse a “Gale” o a “Cuatro”.

Entiendo la frustración de los verdaderos aficionados por tener que soportar a esa clase de asistentes.No todo es como parece. Hay muchas cosas que se supone son de una manera pero en realidad son de otra.

Parece trabalenguas, pero no lo es. Quien lo debe de entender lo entenderá perfectamente bien. El Santos es muy gris. Hace mucho que el colorido de éste equipo se fue esfumando. El último título fue producto de una liguilla fabulosa, pero ese torneo fue para el olvido, como el que acaba de finalizar. Al Santos le urge que le regresen el alma.