TRIBUNA FUTBOLERA

Aquí estamos de nuevo

¿ Para disfrutar, gozar, sufrir, angustiarnos, enojarnos, frustrarnos, reirnos, llorar?, para todo eso y más. El TSM levanta el telón de lo que será la bienvenida para el Santos ante su afición.

Siempre se dirá que se llega con mucho ánimo, con la ilusión renovada y la esperanza reactivada. Cierto es que la afición lagunera está algo desmotivada porque el equipo, dada la situación en la que se encuentra, no se reforzó como ellos hubieran querido.

El pensamiento generalizado y ya patológico es que el Santos, en los últimos años, vende lo bueno y trae algo menos bueno y, peor tantito, que lo bueno se lo lleva el América.

Eso, y le pese a quien le pese, es el contexto generalizado entre el aficionado santista.Y bueno, la afición estará ahí como siempre lo ha estado en los últimos torneos: haciendo buenas entradas al estadio, intimidando con la presencia. Sí, con la presencia porque casi no apoyan.

Llamado de atención para la afición del Santos. Es momento de apoyar de verdad, de impulsar con el grito y la coordinación masiva. De nada sirve el acto de presencia si solamente se funge como pedazos de carne con ojos. El equipo que haga su función: jugar y tratar de ganar. Y si se puede, jugando bien para agradar al público con la propuesta. Y la afición que cumpla con su cometido: apoyar.

Nos dicen mucho desde arriba que debe haber comunión. Pues bien: dándo y dándo. Así es el negocio. Que todo sea rentable y remunerable para ambas partes.El Santos no ilusiona. Realidad irrefutable. Pero el público es tan noble que va esperanzado a que las cosas saldrán bien, que todo cambiará y que ahora sí saldrán del estadio contentos y con ganas de platicar las proezas de su equipo.

Sí, como en las épocas añoradas, del 96 al 2001, cuando el equipo transmitía un aura tangible y que se respiraba siempre en el estadio. Obviamente no ha sido esa época la más gloriosa en cuanto a títulos, pero sí en la que más ha sido feliz el aficionado ¿por qué?, por el nivel de personas que estaban en la cancha, por lo que transmitían y contagiaban, por el amor y la entrega por el equipo.

Y eso, no se compara con nada.En el fondo hay esperanza e ilusión. El puro hecho de volver  pisar el estadio motiva, abruma por su ambiente y ese sentirse parte del evento y de la misión de ganar. Bienvenidos todos de nuevo a su casa, el TSM, que el de hoy sea un buen partido y que gane el Santos.

No olviden que nunca hay una segunda oportunidad para la primera impresión. Que la de hoy sea una muy buena y que el estadio, ojalá lleno, se congratule con su equipo.