TRIBUNA FUTBOLERA

Lo mismito

México carece de identidad en el terreno de juego. Continúa en ese proceso de tratar de descubrir a qué jugar, de buscar sobre la marcha el establecimiento de un sistema de juego. Cuando las cosas se hacen “a ver qué sale” (porque es lo que se percibe) termina sucediendo todo lo contrario a lo que uno desea. En los últimos partidos, el equipo de Miguel Herrera ha tratado de encontrarse a sí mismo. La mayoría de las selecciones que estarán en Brasil ya tienen, por lo menos, más de la mitad del cuadro titular definido. México no tiene ni eso. No debemos olvidar que los del grupo: Brasil, Croacia y Camerún, serán más, mucho más complicados de lo que parecen.Brasil estará en su casa y eso ya es la ventaja más descomunal de todas, por todo lo que implica. Croacia es de las selecciones europeas más prometedoras, junto con Bélgica, y Camerún no deja de tener de su lado la genética poderosa de su raza. En lo personal siento que es la Selección Mexicana más desangelada de los últimos 4 Mundiales: Francia, Corea – Japón, Alemania y Sudáfrica. Esta generación debió quedar eliminada hace algunos meses. Sigo pensando que no se merece estar en Brasil. México no calificó por sus propios méritos. Calificó gracias a Estados Unidos. Tampoco deben entrar sentimentalismos ni razonamientos del tipo: “Así se dieron las cosas y gracias Dios estamos en el Mundial”. Eso es de mediocres.Terrible lo de Luis Montes. Todos sudamos frío y se nos enchinó la piel al ver la terrorífica imagen. Uno de los futbolistas en los cuales se podían depositar ciertas esperanzas por el aporte que tienen en el medio campo, era él. No sé hasta qué nivel psicológico pueda haber penetrado el hecho al resto de los futbolistas. El tener esa imagen en la mente puede traer repercusiones a la hora de estar en el campo, a la hora de pensar que eso le podría pasar a cualquiera. Si de por sí no hay engranes que den funcionamiento adecuado a esta Selección… se termina perdiendo el Mundial uno de los rescatables.No hay novedad. México va, según mi criterio, a participar, a hacer acto de presencia. Por mucho que la mercadotecnia y la publicidad nos vendan la idea de la esperanza, la unión y el orgullo nacional, no se ven muchos elementos que nos inviten a creer que se podrá. Yo no me siento obligado a transmitir deseos esperanzadores ni mensajes patrióticos. Amistosos como el de ayer no dan mucha luz, aunque se gane, porque los rivales no fueron Brasil ni Croacia. Fueron Israel o Ecuador. Ceros a la izquierda.