TRIBUNA FUTBOLERA

Los miserables

Miserables porque están en el hoyo, porque el futbol ha sido muy cruel con ellos, porque cada vez que les toca un rival más malo que el anterior, pierden. Miserables porque parece que ya no les queda nada, porque están en el abandono y porque ya ni su afición les llora.

El Santos es una desgracia ambulante. Y que quede claro: no es crítica, es descripción. Lo de la crueldad del futbol aplica perfectamente porque ayer jugaron ciertamente decente; buen inicio, con la autoridad del que quiere imponer condiciones y ganar.

Incisivos, lacerantes y, cosa inédita, ordenados y con aguante físico.Pero el Santos ya ondea desde el andén el pañuelo mientras observa cómo la liguilla se va alejando, yéndose muy lejos y sin intención de esperarlos.

Seguramente es el trabajo más difícil para la carrera del Chepo; nunca se imaginó encontrarse un grupo de futbolistas que hablan mucho de demostrar, de coraje, de dejarse el alma… pero que en los partidos se ve otra cosa. No lo digo por ayer, sino por todo lo que va de torneo.

Tal vez Dios se apiadó un poco y tuvo piedad cuando le ganaron al León que se quedó con 8. Sufriendo pero ganando. Sí, ante 8. Y por poco no ganan.Lo de ayer me trae a la memoria lo que un conocido comentó, hace 15 días, en un grupo de whatsapp en el que soy miembro: “Mañana el Santos le gana al León porque el próximo partido van a ir a perder con el Mecaxa”. Sí, Mecaxa; término brutalmente peyorativo y facineroso. Y sí, perdieron con ellos. Significa que la cosa no puede estar peor.

En el Santos veo buenas cualidades, un buen plantel y, por lo menos, conciencia del momento que atraviesan. Todo mal se resuelve, primero, reconociendo que se está mal. El Santos ya es el hermano predilecto del Cruz Azul, que se ha convertido (desde hace meses) en la burla nacional.Pues bien, el Santos es ya su familiar muy cercano.

Falta Tijuana, falta Pumas. Lo peor no ha pasado. La afición se ha quedado decepcionada porque no se ha cumplido lo que se les promete; eso es jugar cruelmente con las emociones de las personas.

Al club no se le debe olvidar que podrán tener a los mejores ejecutivos de diversas nacionalidades que se encargan de cuidar los procesos. Pero si los de pantalón corto no meten la bolita en la portería, todo se viene abajo. Los jugadores se están llevando de corbata todo lo bueno que en el club se hace. Pero bueno, son millonarios prematuros con la vida resuelta.