TRIBUNA FUTBOLERA

Se está luchando por no descender…

La posible llegada de Jonathan Orozco abre algunos frentes. Primero: la afición es sensible y no olvida que alguna vez el portero Rayado hizo comentarios no muy agradables sobre la afición lagunera.

Ese es el primer punto, pero debe quedar claro que él simplemente mostraba empatía para con su club y con su afición y, por obvias razones, dejó entrever (en aquella ocasión) un “odio” deportivo hacia el rival. Se vale. Como también se vale que ahora que defenderá la meta santista se entregue por su nuevo club y la afición lo adopte como a uno de los suyos. Ante todo es un profesional con mucha personalidad. Todo indica que sale Marchesín; circula el rumor que aterrizará en el América y Peralta vendría de regreso. Hasta ahí el panorama no parece desolador.

Lo desmoralizador es que tal vez, probablemente, Molina pueda ser la moneda de cambio por Orozco… Pum! ahí sí hay, debe de haber lío. El mejor medio centro del Santos y del futbol mexicano (para mí) es Molina.

Entonces, si se va Marchesín y se va Molina, el Santos se está deshaciendo nada más y nada menos que de sus dos mejores jugadores. Se parte totalmente la columna vertebral del equipo.

Y sí, que bueno que vino Furch, muy letal, muy incisivo, pero lo que ha llegado no compensa (de momento) lo que se iría. Ante este panorama hipotético, se pierde más de lo que se gana. Sin medio campo no hay futbol, y si quieren que Furch y Oribe (si es que regresa) lo hagan todo, dificilmente se logrará. 

El punto es que si se va Marchesín, la llegada de Orozco no desalienta, porque es un buen arquero, pero que no salga Molina, porfavor. A lo mejor Monterrey va a mandar también a Cardona por atreverse a llevarse a Molina… (estoy siendo sarcástico). Si se va Marchesín deberá haber muy buen dinero y con ese dinero deberá venir un muy buen medio campista (si es que sale Molina), no experimentos como los que trajeron para el torneo que recién finalizó. Y eso no lo espero yo, lo espera toda, toda, toda la afición santista.

A veces la afición externa que “parece que lo que quieren es descender”. La voz del pueblo es la voz de Dios. Y en el Club Santos siempre dicen que la afición manda. Pues les diré que le hacen muy poco caso al que manda, a la afición. La toman muy poco en cuenta. Se nota con sus acciones ¿Se está luchando por no descender o se está luchando para descender?