TRIBUNA FUTBOLERA

Habría sido injusto

Partidazo de Jonathan Orozco; eso debe decir mucho, bastante. Tampoco lo entendamos como si de un gran partido del Santos se tratase. Digamos que el empate de ayer es merecido para ambos. En el fondo siento que Monterrey no fue Monterrey: menos dinámico y bastante desconectado en ataque en relación a sus anteriores partidos.

El Santos fue más el Santos de este torneo: sin mucho engranaje en su juego. Pero dentro de eso le plantó cara al Monterrey en su campo y generó peligro latente. Por lo menos tres grandes atajadas de J. Orozco que salvaron a su equipo.

Sin ser nada estético el Santos tuvo sus llegadas. Injusto habría sido regresar con derrota a la Laguna.La cosa parecía no ir tan mal hasta que vino un trueno de Cardona que dejó como estatua a Marchesín. Así de brutal estuvo el gol: fantástico.

El Santos ya había tenido sus acciones de claridad que desgraciadamente no habían podido subir al marcador. Pensé que el Santos se quedaría tumbado en la lona tras el gol local, pero poco a poco se supieron regenerar para seguir insistiendo.

El penal (para mí, claro. Hay evidente jalón de playera) vino a ser un premio a la insistencia. Los visitantes no se dieron por vencidos y encontraron el gol que minutos atrás ya merecían. Cualquiera pudo ganar, aunque las más claras fueron del Santos.

Es aquí donde el Santos es tan curioso: puede jugar mal, sin nada de sentido estético. Ni siquiera tiene una circulación interesante de balón, ligan pocos pases consecutivos, pero saben generar peligro. Lo bueno: construyen jugadas claras de gol. Lo malo: no concretan.

Ahí hay un déficit demasiado serio y que requiere corrección inmediata. Es curioso también cuando llega a un partido donde la gran mayoría de la afición ve pocas opciones y se termina obteniendo un punto. Así es el Santos; si algo no ha perdido es esa esencia de saber sorprender cuando nadie se lo imagina.

Obviamente la pasada liguilla fue algo estratosférico y que muy pocas veces sucede, pero ahí está el genoma.El empate no viene a ser un respiro, pues se sigue muy por debajo de las expectativas.

Es el campeón, tiene su trofeo, pero no tiene un nivel de campeón. Algo que bien terminó comprendiendo Caixinha.  Se sentará en el banco Ayestarán. Otra aventura europea. La última funcionó. El hombre ha trabajado con gente de peso en Europa: Rafa Benítez y Unai Emery. Grandes entrenadores. Algo bueno debe de haber aprendido. Suerte.