TRIBUNA FUTBOLERA

Por una impensada final

Santos se encuentra a 90 minutos de poder acceder una final más en su historia. Este torneo ha resultado un tanto torturante, tanto para directiva, jugadores, cuerpo técnico y afición.

El Santos ha tenido uno de sus andares más complejos de los últimos años. El estar hoy en el segundo partido de semifinal es un gran logro; haber podido acceder a tales instancias da a entender que las cosas se hicieron bien, bastante bien. Pero el futbol es curioso y un tanto caprichoso.

Es como cuando un equipo gana y muchos se quedan con eso, con el marcador, con el resultado, sin importarles el funcionamiento. No es lo mismo marcador que funcionamiento. No es lo mismo analizar resultados que analizar funcionamientos.El resultado está ahí, el logro es palpable: semifinales y, por el momento, con nada definido aún. Pero el Santos casi  no convenció durante todo el torneo.

El clamor generalizado y evaluativo del aficionado es que el equipo les gustó muy poco. Que con esa propuesta no se sintieron identificados y que el ir al TSM invitaba más al bostezo que a la algarabía. Dejarse llevar por los momentos de euforia es comprensible por el desahogo de las frustraciones. Hoy es válido estar ilusionado con el Santos, porque dejó mucho qué desear todo el torneo y hoy se está en una instancia emotiva. El que se emocione y quiera creer, que crea.

Es como en las creencias religiosas, no te exigen un fundamento racional, solamente tienen como requisito creer, la fe. En lo personal me quedo insatisfecho. Para mí, si no hay modelo de juego, propuesta sólida, estilo marcado, no le encuentro atractivo al futbol y mucho menos al equipo. Eso que hay de propuestas a propuestas, como la de los que optan por regalar la pelota y contener, pero por lo menos se nota a lo que juegan.

Pues bien, el Santos parece que tiene mucho fondo: la idea es gustar, luchar, ponerle corazón. Pero las formas es donde patinan: les cuesta un mundo configurar un estilo de juego en cada partido. Sin embargo, han logrado algo que, y no sólo para mí, era imaginable: estar en semifinales. Sí, ya sé que en el futbol todo puede pasar, pero el equipo tuvo tantos lapsos oscuros y mal funcionamiento que casi nadie lo hubiera imaginado.

Espero que les vaya bien en el partido de hoy. Por el bien de la afición y de todo el entorno del club. Que lleguen a una nueva final. Espero que den el partido que no han dado en todo el torneo: el mejor. Siempre hay una oportunidad para redimirse y enmendarse.

Mucha suerte.