TRIBUNA FUTBOLERA

Un horizonte despejado

Santos ha logrado despejar los nubarrones y evitado las posibles tormentas que pudiesen configurarse en su horizonte. Tres victorias consecutivas que dejan al entorno verdiblanco con tranquilidad y a la afición, que se dio cita en gran medida al TSM, contenta. Santos siempre se vio mejor que su rival; de eso no debe haber duda alguna, porque las Chivas en cada partido se encargan de demostrar que deben descender. Un tanto impregnado estuvo el ambiente previo al partido, pues la amenaza del arbitraje seductor para Guadalajara estaba presente. No pasó a mayores, salvo algunas acciones algo dudosas, el arbitraje no influyó en el destino del encuentro.Siento que el Santos mereció más: la iniciativa, la intensidad, la propuesta y las acciones de proximidad a gol, fueron del local. Seguramente el destino debía estar establecido para que el final del partido fuera un tanto dramático, pero cuando las cosas se hacen bien desde un principio, difícilmente saldrán mal cuando llegue el desenlace. Rentería jugó bien. Debía una buena actuación porque estaba quedándose en el camino, lejos del ritmo de otros compañeros. Intentó cosas interesantes que no lograron cristalizarse. El equipo cada vez se ve más conjuntado: Sin ser todavía una escuadra que mantenga un ritmo constante en su juego, va adquiriendo una forma más convincente.A veces el futbol se vuelve un tanto caprichoso y juega malas pasadas. Muy injusto hubiera sido si el Santos no se quedaba con la victoria, pero ahí estuvo la defensa en los momentos críticos, apareció otra vez Marchesín para demostrar su compromiso y calidad, Djaniny culminó lo que derivó en el triunfo, Molina se fajó otra vez, González no afloja la marcha en el fuelle… es decir, una combinación de buenas formas futbolísticas que se deben valorar porque entraron en juego cuando se necesitó. Cuando el Santos juega entregado e intenso, la afición valora mucho lo que se realiza. Es lo mínimo que pueden pedir. Cuando eso existe, a veces el resultado es lo de menos.Salvo algunos detalles puntuales, el equipo de Caixinha ya presenta otra cara. El desconcierto y mal inicio han quedado atrás. La esencia del viejo Santos de Oswaldo y Juan Pablo Rodríguez ya va saliéndose de este nuevo equipo. Es obvio que los logros obtenidos en años recientes son de mucho peso, pero siempre existen oportunidades para ir cimentando y escribiendo una nueva historia. Sigue Toluca en la Bombonera. Se puede.