TRIBUNA FUTBOLERA

El futbol es muy sencillo

El Santos se plantó en Tijuana con la firme convicción de salir a ganar. Los de Zubeldía se trajeron 3 puntos como visitante que los fortalecen en todos los sentidos. Muy bien en actitud y en dinámica; me gustó la vorágine por momentos que el Santos desplegó.

Es aquí cuando me refiero a que el futbol es sencillo. Pero sucede que a veces los futbolistas y los entrenadores construyen unos circuitos de juego que emboban a propios y extraños. El mejor primer tiempo en lo que va de torneo. Apenas se empieza, pero es un gran síntoma. Un buen presagio de lo que se avecinaría al final del partido en Tijuana.Cuando el Santos quiere, puede. Lo malo es que no siempre quiere.

O si quiere a veces no puede o no sabe cómo. Pero el viernes quiso, supo y pudo. Buen despliegue de juego en campo ajeno con la autoridad del que quiere ganar. Después se atravesó un segundo tiempo un tanto destartalado que terminó siendo desatascado por los que ingresaron al campo.

Merecida victoria para un Santos que deja sensaciones agradables para el próximo partido en casa. Las buenas rachas siempre inician con partidos como el del viernes. 

Y respecto a González y lo que ha venido sucediendo con él… En buen plan: que se largue si no quiere estar en el Santos. Aún recuerdo cuando llegó al club y se sentía tan agradecido por la oportunidad que se le abría en México, que iba a demostrar que estaba para grandes cosas y que daría todo por el Santos.

Pues bien, lo hizo en el primer torneo y fueron campeones. Pero luego entró en una decadencia futbolística tremenda. Al grado de que estorba y muchas veces termina beneficiando más al rival. Entiendo que todo futbolista busca lo mejor para sí mismo y su familia.

Debemos entenderlos, no les es suficiente el jugoso sueldo que les pagan. Necesitan cada vez más y más.No es la primera vez que un santista desea salir. Se han ido varios y el club sigue estando de pie.

En lo personal me parece un buen jugador, pero tampoco es un elemento que merezca la pena ponerse a llorar por él. Ni que fuera Peralta, Quintero o el Pony. Se le podría llamar traidor, mercenario, pesetero o cosas por el estilo, pero es muy cruel. Lo que nos debe quedar claro a todos es que no existe el amor de los futbolistas por un escudo, equipo o camiseta.

Solamente contados casos en la historia han tenido ese hermoso sentimiento. Queda claro que González no lo tiene… o por lo menos no por el Santos. Por cierto: saludos a los que odian que en este espacio se hable bien del Santos.