TRIBUNA FUTBOLERA

El futbol es cruel

Parecía que sería otra cosa, porque el Santos jugó mejor e hizo las cosas bien, hasta que apareció esa mala fortuna que también existe en el futbol: a veces ni haciendo lo necesario y lo mejor, las cosas salen como uno las planea y quisiera que resultasen. El futbol no es una lotería. Santos había hecho las cosas bien, bastante idóneas para doblegar a su rival, pero el Morelia supo ir creciendo poco a poco para lograr igualar el marcador y dejar al TSM helado. Lástima, el Santos había jugado bien. Parece que los nubarrones no se disipan por más que se intente hacer algo diferente y más convincente. Así es el deporte, de imperfecto.Lo confieso, extrañé un poco a Ludueña. Me acordé bastante de lo que hacía (cuando quería) porque cuando el partido entraba en esos lapsos de trance, donde no pasaba nada, generalmente él sabía inventarse algo distinto; por lo menos movía la pelota de una forma en la que no todos tienen la capacidad para hacerlo. Pero bueno, es una mutación que ha dejado de existir en el Santos. El Santos cambió el toque de Ludueña por el ir y venir de Quintero y Rentería. En cierta medida ha funcionado, pero no siempre resulta la fórmula más propicia. Los dos morenos de arriba saben sobrevivir por sí mismos, apoyados por un Orozco que empieza a ser más incisivo. Santos volvió a recobrar un poco de su esencia moderna: ser vertical y soltar latigazos sorpresivos, castigando a su rival cuando menos lo espera. Veo a Caixinha y sigo viendo a aquel hombre pasional que tiene en su cerebro la idea que su equipo puede ser siempre mejor. El talento existe, pero falta esa conexión definitiva que dé con la fórmula perfecta. En este torneo no la han encontrado. Hay detalles puntuales, donde surgen destellos de calidad, como con Orozco. Bien. Empieza a significarse de manera importante. Para mí siempre ha sido un delantero que necesita de extrema claridad para poderse significar en el marcador, pero últimamente le ha puesto empeño y presencia, lo cual es muy importante. Se ha significado.Pero el Morelia acabó siendo un mal augurio que golpeó en lo más hondo del alma del Santos. En lo personal creo que el resultado es mucho, bastante injusto. Santos mereció ganar, pero el futbol dictaminó que los de Caixinha se quedarán con la miel en los labios. El futuro sigue siendo un tanto incierto. Queda la satisfacción, o creo que así debería de ser, de que el Santos fue mejor y no mereció este empate. Mereció ganar.