TRIBUNA FUTBOLERA

Al final todo se ajustó

Reflexionando sobre el título obtenido por el Santos, me vienen a la mente varias conclusiones. ¿Quién se hubiera imaginado que el Santos, tras entrar a la liguilla, pudiera hacer algo trascendente? Imagino que hubo quien sí lo pensó, pero más que nada basados en la confianza intrínseca que algunas veces se deja llevar por lo sentimental.

Cuando uno está enamorado, por ejemplo, ve hermosa o hermoso a la novia o al novio… aunque esté muy feo. Hay enamoramiento; las cosas no se suelen ser como son realmente. Se vale, por supuesto, pero el grueso de la afición y de la prensa en general, no lo veíamos así.

Los de Caixinha llegaron con muy pocos argumentos convincentes a la liguilla: lo que habían generado en el torneo invitaba al desánimo.Pero al final todo se ajustó. Innegable es la fantástica liguilla.

Para mí la más convincente desde aquella mítica del Invierno 96. Maravilloso es cuando las cosas te van saliendo mal, a pesar del esfuerzo, y de pronto todo el trabajo empieza a cristalizarse, a adquirir forma y a desencadenar una serie de factores que arrojan resultados óptimos y exitosos.

Así le sucedió al Santos: de mucho menos a mucho más. Algunas veces llegué a escribir (con sustento) que la marca se estaba choteando, que a mucha gente ya ni le interesaba el futbol porque solamente acudían al estadio a bostezar.

Quién lo hubiera imaginado: hoy el Santos está catapultado como el equipo número uno del país. Importantísimo fue el impacto que tuvo la maltratada que le dieron a Chivas en Guadalajara. Las cosas cambian en el futbol. Siempre gozará de su característica de dinámica de lo impensado, arte del desparpajo.

El Santos agarró toda su desparpajo y lo volvió arte cuando más lo necesitaba. Y lo necesitaban los jugadores, el cuerpo técnico, los directivos y la afición. Los triunfos saben mejor cuando hubo antes sufrimiento de por medio.

El Santos sufrió mucho y supo tomar toda esa tristeza para convertirla en la alegría máxima. Caixinha apostó el todo por el todo. Se cuestionó su permanencia, estuvo a punto de ser cesado y regresó más fortificado para encumbrar a sus muchachos.

Les queda apuntalar detalles finos para iniciar el próximo torneo como acabaron: siendo los mejores. Por cierto: me encantaron los nuevos uniformes.

Se retoma aquel verde agua o azul verde de antaño. Hermoso. Y el de visita de tonos negros y grises es muy elegante. Esperemos que el nivel del próximo torneo sea tan lindo como los nuevos uniformes.