TRIBUNA FUTBOLERA

Por fin, cielo despejado

El sábado amaneció el cielo despejado para el Santos. Ya no había esos nubarrones cargados de tormenta eléctrica. Hacía varias semanas que el horizonte para el Santos era muy negro. Pero el viernes ante Morelia se obtuvo una victoria de esas que no son nada lucidas, poco atractivas y sin grandes destellos de calidad. Pero fue triunfo. Y de visita.

En el fondo vale bastante; es reencontrarse en el camino con un elemento tan vital que de ello depende la supervivencia. Ese elemento se llama victoria. El cómo, por las circunstancias, ya no importaba. ¿Cómo fue? Pues gracias a un gol de Djaniny que con su festejo lo dijo todo: se sacudió con las manos la mala suerte del cuerpo. El partido empezó terrible. Digamos que estaban jugando “Malo” (Morelia) vs “Peor” (Santos).

El futbol era despreciable. Si a caso Morelia tenía la iniciativa, pero cero calidad en su futbol; muy poca idea para tratar de taladrar a su pasivo rival.

Pero Morelia es tan malo que no encuentra alternativas para casi nada: defienden muy mal, pero el Santos casi no les llegó. No tienen juego de medio campo. Cejas intenta armar y medio lo consigue; creo que ya es menos malo que cuando jugaba en el Santos.

El ataque de Morelia es muy, muy chato. Es decir: ni con la intención, la iniciativa y la posesión, el Morelia pudo lastimar al Santos.Mientras veía el partido, más me acordaba de lo que la directiva lagunera prometió a través de todos medios de comunicación tras su fracaso del torneo pasado. En mi mente pensé que era muy cruel jugar así con las emociones de los aficionados laguneros; eso de prometerles un cambio abismal y diametralmente opuesto en el futbol del equipo estaba resultando un engaño total.

Hay que tener mucho cuidado con lo que se promete. Pero bueno, el futbol es curioso y suele dictaminar cosas inimaginables y, algunas veces, inexplicables. Morelia salió un tanto pelmazo para el segundo tiempo y eso generó que el Santos viera frutos en su paciencia.Los de Caixinha empezaron a encontrar caminos despejados y comenzaron a jugar decentemente. Sin florituras, sin excesos, con mucha calma y más precauciones. Pero resultó.

El hecho de que Abella haya enviado centro de gol y Djaniny no fallara el cabezazo era ya motivo para detener todas las prensas. Vino el gol que tuvo el tamaño de un mini campeonato. Se le ganó a la desdicha deportiva con ese gol y se dio un pequeño pasito para el resurgimiento. Bienvenido el triunfo. Viene Jaguares al TSM y se le puede ganar.