TRIBUNA FUTBOLERA

dos estilos de vivir el futbol

El marco de hoy en el Estadio Azteca será esplendoroso. Muy poco ha sido el tiempo que han tenido que esperar los americanistas para volver a estar en una final. Tres finales en muy poco tiempo para las Águilas: Cruz Azul, León y Tigres. Me gusta el entorno que se ha generado, con todo el colorido de un contexto que viene a ser diametralmente opuesto para un equipo y para otro. Dos formas de ver y vivir el futbol, en el campo, en la estrategia, en la tribuna. Es irrefutable que el americanismo ha resurgido: airoso, petulante, glorioso. Y eso, en gran medida, ha sido obra de Peláez, Herrera, Benítez… entre otros. Seguramente Mohamed tiene su punto de gracia, porque rearmó a su equipo para dejarlo a su gusto, a sus necesidades psicológicas. Me gustaba más cómo veía Mohamed el futbol cuando jugador: más imaginativo, directo y con un toque de astucia y chispa que sólo él tenía. Como entrenador tiene propuesta, pero se ve atado por esos hilos que retuercen las mentes una vez que un ser humano se transforma en entrenador.Pero el América juega a algo. No es el mismo de Herrera, ni de broma, pero está en la final. Proponen, pero no son tan letales como con el Piojo. En frente está Tigres, comandado por un viejo zorro que ha llegado hasta la final a través de la estrategia y una especie de juego que provoca trance en sus rivales. Lo malo de eso es que ese trance termina haciendo efecto también en la tribuna. El equipo de Ferretti es de lucha y estrategia pura, pero apuntalado por individualidades puntuales que castigan severamente. Me gustan esas historias donde el norte se enfrenta al sur, donde las formas de ver a la sociedad, al trabajo y a la vida misma, son diferentes. El norte casi siempre se siente triunfador.La liguilla ha quedado bastante a deber. La final tiene que ser el punto de quiebre de lo que hemos visto. Dos equipos que no se salen de su libreto y saben, cuando quieren, tratar bien al balón. El marco será esplendoroso y solamente resta que los de pantalón corto estén a la altura del contexto.