TRIBUNA FUTBOLERA

¡Hay que enmendarse¡

Parecía que no. Pero sí. El Santos flaqueó ante Atlas y después quedó muy mal al caer eliminado de la Copa ante el Necaxa. No es para encender alarmas… pero sí para colocar señales de advertencia. No es permisible que un equipo que aspira al título se encripte de esa manera y se quede sin soluciones ante un Atlas que no asustaba ni a una pulga.

Lo de Necaxa fue más serio porque aunque se jugó bien por un buen lapso, se dejaron de hacer muchas cosas que caracterizan a éste Santos del presente. Una cosa es clara: ante Necaxa estaba prohibido fallar. Y fallaron.

Ahí se terminó el sueño del doblete, algo que ilusionaba al aficionado Santista. Muy mal harían los de Siboldi en entrar en un trance en la recta final del torneo; se ha logrado mucho, un estilo ya característico, y eso se agradece. También han vuelto a traer alegría a la Laguna, han vuelto a dar espectáculo en cualquier campo, y muchas cosas más. Pero todo eso puede quedarse en nada si en la liguilla todo se viene abajo.

Y menciono la liguilla porque ahí estarán. Pero una cosa es llegar y pegar un golpe sobre la mesa con el puño cerrado demostrando autoridad y otra es llegar, hacer acto de presencia y terminar saliendo por la puerta de atrás.

El Santos de la actualidad no está para terminar avergonzado. Está diseñado para cosas grandes, para ser campeón. Por lo tanto hoy ante Querétaro se debe dar rienda suelta a las capacidades que tiene éste equipo en lo individual y en lo colectivo. Querétaro llega con su motivación, pero aunque traigan consigo toda una armada de caballeros, no son rivales para el equipo que mejor ha jugado durante el presente torneo. Esa etiqueta se la ganó el Santos a pulso y nadie lo puede negar.

Hoy es buen día para dejar en claro quién manda; como sucedió ante León o ante Monterrey. Aquí no entra el típico “no hay rival pequeño”. ¿Por qué no aplica hoy?

Porque hoy se enfrenta un equipo grande contra uno que no lo es. Así que Siboldi y su gente deben reparar los daños “emocionales “que le causaron a su gente por los dos partidos anteriores. Hoy hay que ganar sí o sí.