TRIBUNA FUTBOLERA

El efecto Zubeldía

No deben quedar dudas: Zubeldía desbarató al Santos. El efecto de su daño está tan extendido en el equipo que ni la motivación renovada que pudieron haber generado el Chepo y Galindo fueron suficientes (de momento) para hacer que el equipo espabilara. Rabello, Abella y Armenteros fungen como estorbos en el equipo.

Esto no es ya tanto obra de Zubeldía, pues él no los formó como futbolistas. Pero mucha culpabilidad tuvo al mantenerlos durante tanto tiempo como titulares.

Es obvio que en los entrenamientos difícilmente se ve la envergadura real de un futbolista a diferencia de cómo se ve ya en el campo de batalla real. Pero el Santos está enfermo.

No tiene orden en ninguna de sus líneas; lo que se puede apreciar es un grupo de futbolistas que tienen ciertas buenas cualidades pero que están brutalmente desperdiciadas por la carencia de un sistema, de un modelo. Y como están huérfanos de sistema y sin rumbo, se mueven como pedazos de carne con ojos.

El equipo tiene vida porque se mueve, pero no parecen seres pensantes (futbolísticamente hablando). No hay organización defensiva, no existe producción del medio campo y la consecución de goles es miserable.

Es decir: está todo destartalado en ese equipo. En el fondo eso es bueno para los nuevos entrenadores. A veces es más fácil reconstruir todo de los escombros.En frente estuvo un Cruz Azul que juega a nada. Su principal ventaja fue tener un frente un equipo que en cada partido sale a luchar por encontrarse a sí mismo.

Sí, el Santos estaba “más peor” que el Cruz Azul: lo que tiende a fallar, falla. Y entre ambos ha sabido fallar en más ocasiones el Santos. Más bajo no puede caer el Santos.

Resulta interesante que las esperanzas están puestas no solo en José Manuel de la Torre, sino también en Galindo. Casi nadie se fija en el auxiliar, pero es que no es cualquier auxiliar.

Es un campeón con Santos, como jugador y como entrenador. Tiempo al tiempo, aunque éste apremie a lo bárbaro. La incógnita de los estrategas debe ser dura. Pareciera que el torneo está muy, pero muy difícil de rescatar. Lo más lógico sería pensar a una reconstrucción a largo plazo, pero nuestro sistema no permite bajar los brazos, pues todo puede pasar.

El fantasma del descenso anda rondando y sí debe quitar el sueño a más de uno. Material futbolístico, por cualidades en el plantel, lo hay. Humano ni se diga. Siempre la tormenta será más devastadora antes de que llegue la calma. Esperemos que lo más duro ya haya pasado.