TRIBUNA FUTBOLERA

Otro desastre defensivo

Ni hablar. Otra vez el Santos sucumbió por su lado flaco: la línea defensiva. Aunque cierto es que su media, la cintura del equipo, cada vez está más flácida. Como le mencioné anteriormente: la media a veces parece amarrada con hilos a punto de reventarse. Y como la media se evapora, la consecuencia es que no contienen al rival ni colaboran en defensa para ayudar a los cuatro de atrás. Pero sobre todo, a los centrales que ante Tijuana parecían no tener brújula. Para mi punto de vista no es un accidente exclusivo de la defensa, porque el medio campo no tiene gracia alguna.A veces Juan Pablo Rodríguez (que es el de nivel más rentable) construye, pero no tanto como antes y, cuando defiende, no lo hace con la intensidad necesaria. Hace falta tener a Ribair en su punto, pero no lo está. Salinas, como siempre ha sido su historia, mientras juegue poco nunca encontrará un asentamiento significativo. Y los que crean, los que inventan, como Cejas o Calderón, regalan talento a cuenta gotas. Pasan siglos para que aporten algo significativo. El resultado final es un equipo que no termina por encontrarse, amparados en sus atacantes que son el único aparato ciertamente funcional y convincente. Pero es irrefutable que cuando los atacantes no se conectan el equipo no tiene quien venga en su auxilio. La afición se tiene que acostumbrar a ver a un equipo un tanto volátil, que cuando las circunstancias se presten y el rival tenga cierto mal día, entonces sí habrá esa oportunidad de lograr conexiones interesantes y vendrán puntos. Pero solamente cuando se junten factores benevolentes, porque mientras eso no suceda, el equipo continuará perdido en esa búsqueda por encontrarse a sí mismos. Otra vez: la única línea sólida es la de arriba (que el viernes no carburó). Defensa y media salen bailando. Hay triunfos que ni si quiera los salvan, como ante León, donde el rival se quedó con nueve y el local ni así convenció.Lo de Querétaro ni para qué recordarlo: daga llamada realidad. Tras la voltereta en Monterrey, de la Copa MX, se ganó confianza y motivación, pero los accidentes ante Xolos fueron mortales. A veces no se sabe si se puede confiar plenamente en el Santos. En torneos pasados sabían ser muy, muy buenos… pero también muy malos. Pues bien, en este torneo no han sabido ser muy buenos… pero sí muy malos. Lo bueno es que el futbol regenera ilusiones siempre. Viene América al TSM. Se llenará. Santos está obligado a ganar y a convencer, convencer y convencer, ante su gente.