TRIBUNA FUTBOLERA

¿Les creemos?

Que la goliza propinada a Chivas en la COPA MX, esto que quede muy claro: en la Copa MX y ante Chivas… no sea un espejismo ni un rato agradable efímero. Santos tenía el agua hasta el cuello. Llegaba bastante maltratado por la sequía de buenos resultados y necesitaba un bálsamo para reactivarse tras estar subiendo tantas y tantas veces una cuesta tremenda. Pues bien, ante Guadalajara se cimentó una fuente de confianza tan importante como necesaria. Jugaron bien, comprometidos, intensos, gustando y goleando. Abanderados en la única causa de ganar y de auto convencerse de que sus capacidades, colectivas e individuales, están presentes y no se han esfumado. Aunque espero que esa victoria no sea un “prometo que ya voy a cambiar”. Que lo del martes no haya sido sólo un ratito de pasión y caricias pasajeras. En el amor, por generar un contexto comparativo, se puede caer en las promesas vacías. El aficionado lagunero pudo sentirse ciertamente agasajado por su equipo tras la goleada, pero eso no garantiza que no volverán las “infidelidades”. Digamos que ahora sí el Santos presentó argumentos seductores. Pero no tengo la certeza de que al poco tiempo los de verde y blanco volverán a ser infieles a esa confianza que el público les comenzará (así parece ser) a otorgar otra vez. No se trata de un día jugar bien y ganar para calmar las aguas porque las cosas iban mal y en cuanto se enderece un poco el barco de nueva cuenta volver a las andadas. Por eso pregunto: ¿les creemos? La respuesta la obtendremos muy pronto, este viernes cuando Pumas venga al TSM. Santos, a pesar de su futbol, sigue metido en la lucha por acceder a la liguilla. Es la siempre agradable y divina gracia de nuestro torneo: paridad al por mayor y oportunidades hasta para los que viven serias turbulencias. No tengo dudas de la pasión que Caixinha le pone a su trabajo, ni tampoco del compromiso casi eterno que la directiva tiene para con la Laguna, pero cuando en la cancha las cosas no funcionan, cuando los engranes no están bien engrasados y el talento fluye a cuenta gotas, el destino no depara nada atractivo. Si no se sale con el convencimiento y la convicción de que en el campo existen responsabilidades implícitas, no tiene mucho caso lanzar mensajes de solicitud de apoyo. La afición es soberana e interpreta perfectamente el juego de sus muchachos. La invitación a mejorar está hecha y el contexto, parece, está a favor del Santos. No lo echen a perder.