TRIBUNA FUTBOLERA

Dos contextos

Genero dos tipos de opiniones en mi artículo. Quédese con el que más le agrade y convenga:

1. Hay que quitar del Estadio Corona el slogan/lema de “La casa del dolor ajeno”. Se ve mal, ya no es apropiado, estorba, da pena ajena verlo y leerlo. No necesito describir el contexto para que esto que propongo se entienda. Histórico es que un defensor del título no haya obtenido una victoria en su campo.

Cuando veía a Pako en la transmisión prefería (yo) voltear la mirada hacia otro lado: me daba “cosa”. Un hombre al cual se le ve frustrado y con rostro de no encontrar por ningún lado cómo levantar a su equipo.

Si pudiera haber llorado (Ayestarán) estando en la banca, lo habría hecho. Un Santos que no tiene por dónde ser defendido; no encuentro un sólo resquicio de beneplácito para poder escarbar y destacar algo. Salvo Marchesín y Molina, los demás están en las antípodas de lo que podría llamarse “alto rendimiento”.

No existe ese concepto en el equipo de la Comarca Lagunera (a la tabla me remito). Cuando fueron campeones en Querétaro, tras haber configurado una fabulosa liguilla, se llevaron todos los honores por su juego envolvente y vertical.

Sí, bajo el mando de Caixinha. Pero el susto del partido de vuelta pareció ser un mal presagio para lo que se avecinaría: éste torneo. A veces cuando todo está hecho cenizas es más fácil saber por dónde empezar a reconstruirlo todo.

2. El Santos es un equipo que ha sabido salir de las profundidades más hondas. La historia de los Guerreros está plagada de pasajes apasionantes y momentos heroicos. Es por ello que, como un ave fénix, el Santos emergerá de las cenizas.

El equipo de la Laguna tiene pedigree de ganadores, porque en sus filas siempre han militado grandes portentos que han sido el orgullo de ésta pujante región.

Sobre los hombros de éste club está depositada la esperanza de miles de laguneros que han saboreado las mieles de la gloria con la obtención de históricos campeonatos. 

La afición debe volver a confiar, debe ser consciente de que su equipo no los defraudará porque son un binomio indivisible.

Equipo y afición son uno. Cuando más se quiere a alguien se le debe demostrar y no abandonarlo; por eso se le quiere al ser amado.

Del Club Santos muchos jugadores se llenaron de gloria y la compartieron con toda la afición: Dolmo, Apud, Adomaitis, Galindo, Muñoz, Pony Ruiz, Caballero, Borgetti… Lástima que ninguno de los jugadores actuales se parezca a ellos.