TRIBUNA FUTBOLERA

Que sea para bien…

 La suspensión de la jornada 10. Qué bueno que los árbitros alzaron la voz. Qué bueno que ellos ponen la muestra de que en México aún puede haber unión, pero no solo eso, sino que esa unión sea por una buena causa, no como algunos (repito, algunos) sindicatos que a través de la “unión” solamente pretenden desestabilizar. Penosa la imagen y actitud de Ricardo Peláez, se siente el dueño del futbol mexicano.

Es más, tal vez ha soñado más de una vez que es el jefe de todos los dueños y presidentes del futbol mexicano. Pretende que su voz se escuche como si de una parodia barata de Florentino Pérez se tratase. Pero ha quedado fulminado porque su circo solamente ha fortalecido la unión del gremio arbitral: Les ha hecho un enorme favor con su parafernalia.

Y no tiene razón. Las imágenes son clarísimas, tanto de su jugador como las de su arrogancia al increpar árbitros. Ni el propio Emilio Azcárraga actúa de esa manera.

Bien le vendrían al dirigente de las Águilas unas lecciones de modales. Que busque una buena escuela (de modales) en Inglaterra. Ahí las hay, y muy buenas. Si de refinación hablamos, los ingleses son expertos.

Abrumadoras felicitaciones para los árbitros. Que de aquí se genere una voz más fuerte y pujante para que todos ellos empiecen a aplicar mano dura contra este tipo de injusticias.

Y es que el futbolista que juega en México (mexicano u extranjero) siente que la suya es la ley, y como viven en un país donde las leyes casi no se respetan, se sienten autorizados a hacer lo mismo con el reglamento del futbol mexicano.

Por ejemplo, Gignac es, en éste contexto, un pelafustán que cree que puede gritarle en la cara a cualquier árbitro. Ya me gustaría verlo hacer eso un partido de la Champions… si es que algún día regresa a Europa. Y así como él, como Aguilar, Triverio, Orozco, Andrade o el desgraciado de Sambueza, que hasta declara como si no fuera consciente de lo que hace (debe tener lagunas mentales), hay muchos. Que estas cosas no queden impunes. Mucho se ha criticado, y con argumentos, cuando los silbantes cometen errores, pero también es justo que ellos exijan justicia desde su trinchera. Pues este fin de semana dijeron: “ya basta”.

Qué bueno que no se jugó la jornada, qué bueno que se vayan a tomar cartas en el asunto. Ojalá haya castigos ejemplares y los dueños se den cuenta que ésta vez los árbitros les ganaron por goliza. Felicidades, árbitros.