TRIBUNA FUTBOLERA

Ya con el barco hundido…

Repasando en mi mente el sentir de la directiva del Club Santos sobre el fracaso por no ingresar a la liguilla, y haciendo un balance de las declaraciones del presidente, Alejandro Irarragorri, me surgen varias reflexiones que a continuación compartiré. Tengo una jefa inigualable. Única. La profesora Elba Carmona. Directora del instituto de educación donde laboro (IGP). Es una de las personas que han marcado mi vida personal y profesional. Ella tiene muchos aspectos de su personalidad que bien serían dignos de mencionarse. Pero si hay algo que admiro en específico es que jamás, nunca, se queda callada y sin dar opinión sobre lo que no le agrada. Cada día se encarga de vigilar el correcto funcionamiento de su institución: que no existan anormalidades hasta en el más mínimo detalle, incluyendo al personal docente. Pareciera que no existe nada que se le escape de las manos.Situación que no le agrada, de inmediato lo hace saber; no tiene pelos en la lengua para decir aquello que otros no se atreven. No es de esas personas que reaccionan hasta que ya es demasiado tarde para remediar las cosas. En pocas palabras: no permite que nada se le salga de control. Eso es ser líder. Pues bien, la pongo a ella como ejemplo para hacer alusión a lo sucedido en éste torneo donde el Santos acabó severamente colapsado. El presidente del Club dio la cara en televisión y reconoció el fracaso. Dijo que a él no le gustaba la falta de intensidad y agresividad (futbolística) de sus jugadores y que no le convencía el futbol del equipo.Me surgen varias preguntas para el licenciado Irarragorri ¿Le llegó a decir a Pedro Caixinha que la propuesta le aburría? ¿Le dijo durante los partidos, ya sea en el medio tiempo o al finalizar, que no toleraba la falta de pasión e intensidad en el campo? ¿Le diría alguna vez que el funcionamiento de algún jugador no le convencía? ¿Les hizo señalamientos a sus jugadores sobre el bajo nivel que tenían? ¿Les dijo (según lo que interpreto) que en el Santos se debe dar todo por la camiseta y demostrarlo en cada partido? ¿Diariamente les decía lo que no le agradaba? ¿O se quedaba callado?Pregunto todo esto porque no tiene mucho sentido expresar el malestar una vez que el barco se hundió. Las cosas que no agradan se deben decir a tiempo, cuando se ha detectado que algo no marcha bien. Espero que la idea de “reconectar” otra vez al Santos con su afición se materialice. Hay muchas heridas emocionales por curar.