TRIBUNA FUTBOLERA

Undécima y no primera

Sobre el campo de San Siro yacen las lágrimas de Koke, Torres, Gabi, Juanfran y las de miles de Colchoneros. Simeone aguanta; se traga el dolor que por dentro lleva aunque su rostro refleja una frustración contenida que debió sentirse como fuego en el vientre. Me duele por el “Cholo” y por su armada de futbolistas militarizados. Un equipo que aprendió a construir, con el paso de los años, un estilo de juego único.

Nada para el espectáculo, nunca estético. Pero que les alcanzó para poner al Atlético de Madrid en el mapa futbolístico. Ellos se encargaron de que la aburrida y nada competitiva Liga Española fuera de tres y no solamente de dos. 

Durante su peculiar andadura de la mano del “Cholismo” han sido campeones de la Europa League (dos veces) y también de Liga. Pero el premio grande, el que más puede prestigiar, se les negó ya dos veces.

Y duele porque en ambas finales jugaron al límite y llevaron al rival a su límite (ambas veces el Real Madrid). Hacía mucho tiempo que el Atlético había perdido su identidad, pero Simeone se encargó de sacar el barco del profundo océano en el que se encontraba hundido. No hay nada qué reprochar a ese equipo.

A mí me gusta verlos, me gusta ver cómo llevan al rival al desgaste total y cómo poco a poco le van desbaratado sus recursos. Hasta para eso se necesita un sistema.Pero ayer el futbol volvió a ser cruel con ellos y los hizo pagar los dos únicos errores que cometieron: fallo de Griezman en el penal del tiempo regular y el de Juanfran en la tanda definitoria. Siento que el Madrid es más campeón porque el Atlético se fue minando que por sus virtudes en el campo.

Dicen que el Madrid siempre vuelve. Un primer tiempo donde los de Zidane jugaron con autoridad y espantaron a un Atlético metido en un drama psicológico: no se encontraban así mismos. Poco a poco los de Simeone se fueron espabilando hasta llevar el partido a su terreno.

Y ahí el Madrid hizo corto circuito. Los cambios del Cholo funcionaron mejor.Parecía que el Atlético podía ganar al final de los 90 minutos. Se podía presentir, pero se fueron al suplemento y la historia fue similar. Vino la tanda de penales y el Cholo sentía que se podía.

Pero los penales son una fea forma de dictaminar al ganador. Ahí ya no cuenta quién jugó mejor durante los 90 (o los 120).  Vino el fallo de Juanfran y el acierto de Cristiano que jugó a nada. Undécima obtenida y el sueño Atlético en ruinas, otra vez. El Atlético no merecía pasar por ese dolor por segunda vez.