TRIBUNA FUTBOLERA

Triunfo maquillado de Tigres

Aveces el futbol es injusto; reparte alegrías a quien no lo merece y castiga al que obró en pro de hacer bien las cosas. Irrefutable es que el Santos, dentro de sus posibilidades, se vio mejor que los multimillonarios Tigres. Injusticia total e impotencia al rojo vivo en los minutos finales cuando Ayala comete penalti flagrante contra De Buen. Esa jugada era la destinada a dejar las circunstancias en su sitio: un justo empate.

Pero vayamos al contexto de los alcances, del poderío. Tigres es un equipo diseñado para más. Pero la realidad fue otra: El Santos y su funcional equipo le plantó cara a unos Tigres que terminaron agradeciendo al creador que el partido finalizara.

El partido inició con un Santos menos intenso que el de la jornada 1 ante Lobos: queriendo ser más cuidadoso cuando su mejor cualidad es su atrevimiento, su ímpetu por generar un juego dinámico y directo. Pero es que el de enfrente era Tigres… hay un mundo de diferencia con Lobos, guste o no. El gol del local, en lugar de provocar un desajuste en el Santos, invitó al visitante a empujar. Tras su ventaja, Tigres se empequeñeció y optó por la retaguardia. Había que taladrar, pero sin dejar descuidada el área porque los del Tuca eran muy agresivos en sus contras. Pero el karma hace presencia cuando uno menos se lo espera: Tigres pagó penitencia por la mediocridad mostrada en Puebla y terminó siendo castigado por el Santos que tuvo en Djaniny a su verdugo. Justicia.

El Santos tiene una forma de vivir sobre el campo algo extrema: sabe ser de lo mejor y también de lo peor. No se anda con medianías; así como sabe deleitar, de repente se le cruzan los cables y hace corto circuito. Así vino el segundo gol de Tigres en una jugada donde el flujo pudo ser cortado por la defensiva pero siempre contó con la fortuna (para el local) de un atento Sosa y un puntual Gignac.

Santos debe corregir un déficit que termina siendo un lastre: la distribución de los esfuerzos y de la concentración. O la concentración está en defensa o está en ataque, pero casi nunca la tiene en ambos sectores al mismo tiempo.

Tigres necesita ser aceitado, porque la maquinaria sigue estacionada tras el título. Ante Puebla se vio mal y ayer no merecieron ganar. El Santos y su entorno deben quedarse con la tranquilad que otorga el saber que su equipo está carburando partido a partido. Se nota un conjunto de futbolistas que tienen las convicciones muy claras.

Es preferible una derrota honrosa que una victoria inmerecida. Ayer el Santos, a pesar de la derrota, se fue a dormir tranquilo.