TRIBUNA FUTBOLERA

Tremendo ridículo

El Santos fue una maraña de aspectos deplorables. El Santos no tuvo forma ni fondo. Ni cuadratura ni intensidad. Mucho menos calidad sobre el campo. Partido digno de la División de Ascenso. Lástima por el gol de González; si Zubeldía lo ama (como futbolista) por hacer nada, ahora que anotó lo encumbrará en un altar.

Pero bueno, dentro del ridículo de ayer, el argentino podrá estar feliz porque anotó. Cuando salió Molina de cambio me quedé pasmado ¿Por qué sale Molina del terreno de juego y no González? El caso es que él no salió y terminó anotando un gol. Pero vayamos al intento de partido.

He mencionado muchas veces que el Santos es volátil y que parece tener muchas caras en su juego. Se sabe configurar para maltratar, futbolísticamente hablando, a equipos de primer nivel, como también sabe reducirse a una mínima expresión.

Lo de ayer fue grotesco porque jugaban ante el peor. Pero el peor se vio bien por momentos y terminó con premio. El Santos, acomodaticio, se estacionó en una marcha mínima, como no queriendo.

Se podrá decir que se sale siempre a ganar, pero que no se le olvide a nadie que desde arriba siempre dicen que en “este equipo se busca una propuesta atractiva de juego para agradar a nuestra afición”.El empate no era justo (para el local), pero al final sucedió lo que el Santos (por mezquino) se merecía: Una derrota humillante. Lo de Abella ya es el pan nuestro de cada fin de semana. Es pésimo defendiendo, casi todos los que lo enfrentan se lo llevan. Izquerdoz será un buen líder moral, pero en el campo últimamente anda como brújula averiada: da muchas vueltas sin sentido.

Cada vez que Dorados taladró, lastimó al Santos y metió a su última línea en aprietos. Cuando al Santos lo atacan: no opone mucha resistencia. Las termina dando…El medio campo estuvo improductivo.

La mejor solución fue saltar las líneas a pelotazos. Siempre se jugará mejor con la pelota en el pasto y no arriba. No es su culpa: cuando no se fabrica juego en la media, las soluciones se tienen que improvisar.

Se extrañó a Bravo, que ha demostrado que sabe inventar cosas cuando la cosa no pinta bien. Lo típico: la defensa destartalada. Lo diferente ayer en el campo: cuando se lesionó el árbitro. Lo mejor del partido: cuando se terminó.