TRIBUNA FUTBOLERA

Sigue habiendo un corto

Santos tiene que meterse en la cabeza la idea de que los partidos no inician en los segundos 45 minutos. El equipo de Caixinha, ayer en el Tecnológico, pecó de tanteo, de estudio y de medir a su rival. Monterrey se encargó de llevar la iniciativa durante todo el primer tiempo y parte del inicio del segundo. Santos aplicó una clásica, un tanto mediocre para mí, de dejarle al rival la iniciativa, de entregarle la pelota para que hiciese con ella lo que se le antojara. Pues bien; se supone que el Santos, o eso no han dicho desde hace mucho tiempo, es un equipo que va a “ganar siempre en cualquier campo y a ofrecer una propuesta de juego atractiva para su afición”.Ayer, en 45 minutos (o más) se vio todo lo contrario. Me volvió a preocupar esa carencia, ese déficit para saber generar peligro, para poder hilar jugadas de equipo que lastimasen al rival en turno. Orozco tuvo una muy clara en un gran cabezazo a centro de Rodríguez, pero haciendo a un lado esa acción, Orozco empieza a quedarse seco en todos los sentidos: de movilidad, de ideas, de ubicación, de colaboración. Que inicie los próximos partidos Tavares. Cada vez que ha ingresado, ha mostrado mejores credenciales que Orozco. Y Monterrey tuvo la pelota y jugó, por lo menos, mejor que Santos. Con las aproximaciones más claras y el concepto más claro en lo que deseaba.Pero el futbol es cambiante, para bien y para mal. Santos sabe rehacerse. Y lo hizo. De su táctica simple y arcaica, de tener arriba a Quintero, Rentería y Orozco, para ver si cazaban alguna buena pelota, dio ingreso a Tavares y la cosa mejoró. No era para menos; los minutos avanzaron y Monterrey empezó a verse presionado por no encontrar soluciones en su campo. El partido se puso a modo para el visitante y poco a poco fue subiendo como la espuma. Fantástico disparo de Quintero al travesaño tras una incursión de Tavares. En esos instantes, Monterrey empezaba a pender de un hilo. El partido empezó a desbaratarse. El pleito se emparejó, en cuanto a nivel y circunstancias, y las olas empezaron a levantarse para ambos lados.Entretenido final, atractivo cierre. Ambos equipos comprendieron que se podía ganar. Santos sabía que sus letales latigazos podrían darle luz. Monterrey, con la soga al cuello por ser local, no le quedó de otra que intentar una aventura heroica. Al final el empate es justo. Ningún equipo demostró una superioridad latente con respecto al otro. Para Santos es sumar como visitante, pero hay mucho margen de mejora. Mucho.