TRIBUNA FUTBOLERA

Ronaldinho y la masía

Interesantes las palabras de Ronaldinho y su representante. Dicen que el brasileño no viene a ser un “salvador” del Querétaro. Es comprensible que la afición de los Gallos se encuentre cargada de un optimismo exponencial, convencidos de que el futbol de su equipo tendrá un plus de “lujo”. Ya ha sucedió que grandes futbolistas han venido a nuestro país y no han sobresalido como se esperaba. Quizás Ronaldinho sea el punto de inflexión… Tal vez. Cierto que es él marcó una época en el futbol y provocó, con sus jugadas (algunas estratosféricas) que todos los aficionados voltearán a ver al Barcelona, todo por verle jugar.Lo riesgoso es que Ronaldinho trae ese genoma que transforma al brasileño de raza pura en un amante del buen vivir y del gozo extremo por la vida y sus libertades. Le pasó en Barcelona y le sucedió en Brasil. Parece  inevitable, y más si tenemos en cuenta que su figura representa tanto, pero tanto, que seguramente resulta difícil negarle algo. Pero es necesario ubicar que aquel gigante del futbol se durmió hace tiempo y no ha vuelto a tener un despertar (y seguramente ya no lo tendrá) cubierto de ese estela de brillantez. Pinceladas tiene. Seguramente algo de magia, también. Aunque es cierto lo que dijo su hermano: “se necesita unión y un grupo de trabajo fuerte”.En otro tema: tras la resolución de la FIFA sobre el caso del Barcelona y su “violación” a las leyes por el caso de protección de menores, el club catalán no podrá fichar futbolistas durante dos períodos consecutivos. Es decir: el Barça podrá volver a contratar hasta el invierno del 2016. Un duro castigo por un “delito” donde nadie salió perjudicado. El centro de crianza del Barcelona (La Masía) se ha encargado de generar un modelo admirable. Los niños llegan ahí para darle un giro a su vida. Con el consentimiento de sus padres, aterrizaban en Cataluña para pasar a formar parte de la institución.El club se hacía cargo de su educación, alimentación y formación deportiva. Con miras a llegar, en un futuro no muy lejano, a la primera plantilla. Todo un proceso de crianza profesional. Pero la FIFA lo vio mal, justificándose en las leyes labores que rigen en todo el planeta. La FIFA no castiga el modelo del Barça, pero sí castiga el “contratar” a menores de edad. El Barcelona no ha cometido delito alguno porque siempre ha buscado el beneficio de esos niños. A veces en esta vida se castiga lo que no se debería castigar y se deja impune lo que se debería sancionar.