TRIBUNA FUTBOLERA

Ronaldinho y el Chícharo

Un futbolista digno de ser considerado un mago llega al Querétaro. Otro, bastante torpe con el balón, llegó al Real Madrid. Ronaldinho será garantía de dos cosas: que se llene la Corregidora y que cada vez que los Gallos vayan de visita haya grandes entradas; todo por verlo. No sé si el brasileño vaya a desplegar un nivel de juego envolvente como el que tuvo en sus buenas épocas, pero de lo que sí tengo certeza es que pinceladas únicas (como nadie más las ha hecho ni hará) habrá de regalarnos. En mi vida, es el futbolista que más me ha impresionado, por encima de Maradona, Van Basten, Zidane o Messi, por mencionar algunos. Y es que lo que Ronaldinho sabe hacer con el balón es un escándalo.Pero es importante comprender que aquel Ronaldinho del Barcelona se fue y no volverá. Primer punto para ubicarnos. Lo esperanzador es que su alegría en el campo nos hará ver algo distinto a todo lo que hemos visto. O eso quiero creer. Ningún futbolista rival había sido ovacionado y aplaudido en el Santiago Bernabéu… como lo fue Ronaldinho tras anotar dos goles monumentales con el Barcelona en el campo del Real Madrid. Eso lo dice todo. Lo que muchos se preguntarán (me incluyo) es por qué al Querétaro y no al Tigres, Santos, Pachuca, América, Cruz Azul… Ronaldinho llega al humilde, atosigado, problemático, Querétaro.Siempre me han gustado las historias donde los pobres se alzan en contra de los opulentos, burgueses, poderosos. Como Maradona en el humilde Nápoles de Italia, que era uno antes de Maradona y fue otro después de él. No es lo mismo llegar al Querétaro que al Real Madrid. El Chícharo meterá goles, claro está, con la ayuda de Ronaldo, Modric, Benzemá, Kroos y James. Así, cualquiera ¿no? Y el meter goles no le quitará a Javier Hernández el tropezarse con la pelota, fallar ante el marco abierto, caerse en el área chica y terminar metiendo el balón con la espalda, el hombro, la panza o la cara. Es la suerte que bien lo ha acompañado siempre.Javier Hernández llega a un Real Madrid campeón de Europa y con la mejor plantilla. En pocas palabras: al paraíso. En cambio Ronaldinho llega a un Querétaro que siempre ha sido eso: el Querétaro. Hace 10 años Ronaldinho aterrizó en un Barcelona donde sólo había depresión, y él llegó riéndose cuando en ese club no se reía ni Dios. Tras su paso por el Barça todo fue alegría y todo mundo volvió a sonreír en Cataluña. Esperemos que venga con una sonrisa y nos regale de ese talento único que seguramente aun conserva.