TRIBUNA FUTBOLERA

Radiografía de un mal

Mal pero acostumbrados. Así están ya los aficionados del Santos. El resultado de hoy no cambia para bien, ni para mal, la historia del equipo en éste torneo. Una historia plagada de capítulos donde muchas veces la aventura heroica se ha hecho presente, pero al final casi siempre sucede lo mismo.

Uno ya no se puede imaginar capítulos gloriosos porque todo indica que eso ya ha quedado en el pasado.

Son añoranzas de años dorados donde tan sólo el escuchar el nombre del Santos ponía nerviosos a muchos equipos. Y con años dorados no me refiero al último título obtenido, sin mucho para el recuerdo mas que aquellos 4 goles del malísimo “Chuleta” en la final de ida en el TSM. No olvidemos que fue un torneo mediocre con una liguilla de ensueño.Podrá haber mejoría en algunos partidos.

De repente se verán asomos de calidad, destellos de buen futbol. Aún así, lo que se percibe sigue siendo un grupo de hombres que van con el corazón en un puño y con el cerebro guardado en un cajón: casi no fluye nada futbolísticamente interesante de éste plantel de futbolistas. La afición es tajante: “No tenemos jugadores buenos.

Nada más el portero”. Algunos coinciden en Molina, Rodríguez y, algunos, en Araujo. Pero debemos preguntarnos ¿Quién ha dejado caer éste equipo de manera tan vergonzosa? ¿Quiénes tomaron decisiones equivocadas? ¿Qué es lo que le ha sucedido al Santos? Algo se perdió en el camino y no se ha vuelto a encontrar.

Alguna vez Florentino Pérez, actual presidente del Real Madrid, discutió con Rafa Benítez por no poner en la cancha a los más caros y de mayor renombre.

Y le dijo: “En el Real Madrid compramos productos ya terminados y probados. No tenemos tiempo de experimentar con canteranos”. y bueno, con dinero casi todo se puede.

Pero el Santos ya no tiene (tanto), aunque algunos digan que sí, y mucho. Pero sinceramente no se nota que haya mucho, aunque la casa esté muy bonita y elegante.

Tal vez no sea suficiente con José Manuel De la Torre y Galindo. Seguramente el desastre que se encontraron es de una dimensión abrumadora. Tal vez se requiera mucho más tiempo de trabajo con ellos al frente.

Hay quienes creen en que se puede. Obvio sí, pero parece que el tren ya se fue y los dejó esperando en la estación. La respuesta a todo puede que no sea muy sutil, ni tampoco muy agradable, pero es un clamor que se vuelve cada vez más generalizado: no hay un buen equipo.