TRIBUNA FUTBOLERA

¿PREMIO, MERECIMIENTO, JUSTICIA?

Santos estará en la liguilla. Ese es un hecho incontrarrestable. Ese Santos que empezó de menos a más, a mucho más, está ante la posibilidad de cerrar el torneo de manera muy satisfactoria. Lo que se ha hecho en el trayecto es digno de reconocimiento. Casi nadie habla del Santos a nivel nacional.

Lo que sucede es que en nuestro país la prensa deportiva capitalina busca el populismo exacerbado que emerge de Tenochtitlan. Se hacen de la vista gorda (porque no se les olvida, lo saben) que existen otras culturas futbolísticas que abanderan más equipos de nuestro país.

Pero al Santos no le debe importar ese contexto, porque el equipo del Chepo sigue siendo, para mí, una incógnita.

Me explico. Es una incógnita porque aun no sabemos qué tan bien pueda seguir jugando. Hemos constatado en varios partidos el nivel de su juego;  bien elaborado, urdido desde la cocina, paso a paso sin atragantarse en ningún sector del terreno de juego, con unas abejas laboriosas del medio campo que han conectado con una ofensiva que, sin haber estallado al 100% todavía, ya tiene varios partidos maravillando. Es una incógnita porque no tenemos claro aún cuál es su tope. Me atrevo a asegurar que la mejor versión del Santos en éste torneo todavía no la hemos visto.

Pero el Santos tiene dos déficits: la concreción y el relajamiento en los últimos 10 minutos (más el adicional) de los partidos. El déficit de la concreción ha llegado a ser preocupante, porque las ocasiones han sido al por mayor.

Los rivales han sufrido en carne propia los continuos embates del Santos. Embates que los terminan mareando y casi obligando a sacar la bandera blanca de la tregua. Pero hay algo que hace corto circuito. 

El Santos “juega” mucho con el rival, lo hace sufrir y lo tiene torturado, pero no lo liquida. Es en ese procesamiento donde el Santos se traba y termina dándole una última posibilidad de supervivencia al rival que termina castigando al que en el papel era el verdugo. Son problemas corregibles, es cuestión mental. Lo que el Santos ha logrado no es un premio. Merecerían estar mejor en la tabla. Pero el futbol, que muchas veces es cruel, también sabe repartir justicia.