TRIBUNA FUTBOLERA

Navidad es como empezar de nuevo

Navidad. Parece que todo es posible y que los instantes que uno sueña por vivir se materializan en éste día. Seguramente en muchos casos no sucede así, pero el ambiente, por lo menos, provoca que uno lo imagine y lo sueñe. Soñar es gratis y todos podemos hacerlo. Merecemos hacerlo. Al Santos le deseo lo mejor para el nuevo año, que se salve, que salga de todos los problemas deportivos que lo aquejan y que vean las cosas como son, no desde la óptica que ellos tienen, muy particular, por cierto. La tarea está complicada, porque el equipo no motiva a la afición, y eso que es un equipo que tiene la misión de mantener la categoría. En lo personal creo, espero y cambie mi percepción, que si el Santos se salva será por lo que dejen de hacer otros, y no por lo que el Santos pueda hacer por sí mismo.

Ya veremos, tiempo al tiempo. Lo que es innegable es que la afición está, ya no a disgusto, desilusionada, desganada, desanimada, desgastada.

Todo eso, porque sienten que hace tiempo se les fue lo bueno, cuando sabían que asistir al estadio era garantía de espectáculo, de ver a grandes jugadores entregarse y descollar con su calidad y talento. Hoy ya no es así; ya todo ha cambiado y todos nos damos cuenta que algo se perdió en el camino.

Nunca es tarde para recuperarlo.

Hoy tenemos final inédita por la fecha. Seguramente será uno de los promedios de audiencia más alto de los que se recuerde en la historia del rating deportivo del país. Las circunstancias orillaron a eso, pero en el fondo el aficionado lo agradece. Además, hay dos equipos con calidad. De los planteles ni hablamos. Suele suceder que el aficionado mexicano le resta interés a las finales si no está su equipo.

Suele suceder, también, que si en la gran final no está presente alguno de los “grandes”, el interés decae. ¿Ignorancia colectiva? ¿pesan más los nombres que la calidad futbolística? Entiendo la mercadotecnia y el arrastre nacional de algunos equipos. Comprendo que fuera de Monterrey los Tigres son un producto que no atrae.

Pero los Tigres son un gran equipo en los últimos años. Está el América, que ande como ande y traiga el plantel que traiga, levanta, atrae, une. Factores diversos que hacen de esta final algo especial. Si sale Gignac al campo, la cosa prospera para los Tigres. Si no sale, el pleito se pone un poquito en favor del América. Que sea una gran final y que gane el que le haga un mejor homenaje al futbol en navidad.